RELATOS DE VIDA
Los gritos se escuchaban a tres cuadras a la redonda, la percepción era de dolor, desesperación, el coraje era el que flotaba más en el aire, y se confirmaba con las mentadas de progenitora y maldiciones, que solo oían los más cercanos al lugar de los hechos.
Las personas más lejanas al suceso, y en el mero afán de saber lo que acontecía para brindar ayuda, se guiaban por los gritos y adivinaban el hecho, entre las apuestas señalaban, secuestro, robo, homicidio y algunos delitos relacionados con la homofobia.
Los más cercanos intentaban alejarse y pasar desapercibidos, aunque tampoco querían irse porque lógicamente querían conocer el desenlace y el actuar de las autoridades, si es que llegaban a tiempo.
El sitio parecía un campo de batalla en donde todos estaban armados, ya sea con cuchillos, machetes, palos, piedras, o lo que encontraran a su paso; había gritos, mentadas de madre, algunos involucrados corrían pero regresaban, también se observaba charcos de sangre, cuerpos tirados, algunos al parecer ya sin vida, y los que seguían en pie continuaban dañando a sus oponentes.
Los testigos estaban incrédulos, intentaban descifrar la razón que detonó la pelea, y otros insistían con llamadas a los servicios de emergencia, pero nadie se atrevía a intervenir para detener la cruel lucha, y así se quedaron observando hasta que escucharon: – ¡Corte y queda! – que provenía de un altavoz.
De manera inmediata los protagonistas de la gresca se detuvieron, las personas tiradas se levantaron, formaron un círculo para un abrazo grupal, se aplaudieron y caminaron hacia un autobús que estaba estacionado a media cuadra.
Los testigos tenían más dudas que al principio y durante de la pelea, muchos rieron y muchos más se mostraban decepcionados, hasta que se acercó una persona que cargaba un altoparlante y explicó que lo que acaban de presenciar era la grabación de una escena para un cortometraje sobre la deshumanidad de la humanidad.
Apagó su mecanismo de audio y caminó hacia el autobús, mientras le lanzaban rechiflas, y otros, algunos aplausos.