El gobernador Julio Menchaca Salazar ha reiterado que en Hidalgo se apuesta por el campo como motor de desarrollo económico y social, llevando justicia a las comunidades rurales que por años vivieron en el abandono.
Es por eso que se entregan apoyos directos a productoras y productores, fortaleciendo las cosechas, la economía familiar y dignificando la vida en el ámbito rural.
Ejemplo de ello es Ricardo García Vera, originario de la comunidad de Tamoyón Primero, en Huautla, quien recientemente recibió semilla certificada de maíz junto con otros 121 beneficiarios de Atlapexco, Huautla y Xochiatipan, con una inversión de más de 503 mil pesos, mediante el Programa para Dignificar el Campo Hidalguense.
Desde los 11 años dedicado a la siembra, Ricardo destacó que este apoyo marca la diferencia: “Nuestro gobernador le ha puesto atención a la gente del campo. Teniendo buenas tierras, buenas semillas y ganas de echarle ganas, sale uno adelante”.
La semilla entregada cuenta con un rendimiento superior al maíz criollo, con efectividad del 98 por ciento, lo que permite garantizar alimento y generar ingresos adicionales.
En tres años, se han invertido recursos históricos para respaldar al sector: más de 105 toneladas de semilla certificada de maíz, con 8 millones de pesos.
Más de 427 mil árboles frutales, con 32 millones de pesos, cerca de mil 500 equipamientos y herramientas agrícolas, con 14 millones de pesos.
Apoyos directos para ganadería, pesca y apicultura, incluyendo más de 400 vientres porcinos, un millón de crías de peces, 150 estanques de geomembrana y 51 millones de abejas con 33 millones de pesos.
Infraestructura hídrica con 30 ollas de captación de agua, que representan más de 67 millones de pesos. Programas de inclusión productiva como el apoyo a 7 mil 400 mujeres rurales, con más de 33 millones de pesos.
Asimismo, se han brindado asesorías técnicas a 2 mil 700 productores, reforzando la visión de un campo competitivo, justo y sostenible.
Con estos apoyos, el gobierno de Hidalgo no sólo impulsa la producción en la Sierra y la Huasteca, sino que también garantiza justicia social para quienes durante generaciones enteras han dedicado su vida al campo.