Incremento de deudores alimentarios

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IGUALDAD SUSTANTIVA, EMPODERAMIENTO EFECTIVO

En el marco de la conmemoración del día del padre en México, conviene analizar la responsabilidad que tienen los hombres en su paternidad en la condición de separación de la pareja, toda vez que las cifras de deudores alimentarios van en aumento. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía informa que 7 de cada 10 divorcios en México terminan en pensiones alimenticias no cumplidas, afectando al 75 por ciento de los hijos e hijas de padres separados.

Por tanto, las denuncias presentadas contra deudores alimentarios han experimentado un incremento del 53 por ciento, pasando de 17 mil 678 casos por año a más de 27 mil, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Según las cifras oficiales, la plataforma del Registro Nacional de Obligaciones Alimentarias (RNOA) registra miles de casos en los que se incumplen las obligaciones de pago.

La implementación del RNOA ha fortalecido las sanciones para los morosos, quienes pueden enfrentar restricciones como la imposibilidad de tramitar pasaportes, licencias de conducir, o la cancelación de trámites notariales y de compraventa.

Escenario que revela las desigualdades estructurales que enfrentan muchas familias, especialmente en relación con la figura paterna y las obligaciones alimentarias que no solo implica sustento económico, sino también aspectos afectivos y de cuidado. La falta de cumplimiento de estas obligaciones puede derivar en efectos negativos para las hijas e hijos, afectando su desarrollo, educación y bienestar general.

Desde una perspectiva de género, el fenómeno de la deuda alimentaria en México revela cómo las desigualdades estructurales, arraigadas en la cultura patriarcal, impactan en la distribución de responsabilidades y recursos, los hombres, en muchas ocasiones, enfrentan estereotipos que minimizan su responsabilidad en el cuidado y sustento de los hijos e hijas, y en algunos casos, la evasión del pago de pensiones alimenticias se vincula con prácticas machistas que justifican la indiferencia o el desprecio hacia las obligaciones paternas.

Por otro lado, las mujeres, muchas veces, asumen la carga económica y emocional de la crianza, enfrentando obstáculos como la desigualdad salarial, la falta de acceso a empleos formales y la ausencia de redes de apoyo suficientes. La situación se agrava en contextos de pobreza, donde las responsabilidades de cuidado recaen en ellas sin un respaldo equitativo, perpetuando un ciclo de vulnerabilidad y desigualdad.

El incumplimiento de las obligaciones alimentarias por parte de los padres puede tener consecuencias devastadoras para las hijas e hijos, quienes dependen de estos recursos para acceder a educación, salud y condiciones dignas de vida, desde una mirada de género, esto también refleja cómo las decisiones y comportamientos masculinos, influenciados por estereotipos machistas, contribuyen a la reproducción de desigualdades socioeconómicas y de género.

Asimismo, la falta de cumplimiento puede ser utilizada como un mecanismo de control o de agresión simbólica contra las madres, reforzando dinámicas de poder que vulneran los derechos de los menores y perpetúan roles de género rígidos.

En este Día del Padre 2026, resulta fundamental cuestionar las construcciones culturales que asignan a los hombres la responsabilidad exclusiva del sustento y que, en muchos casos, justifican su evasión de obligaciones; es una oportunidad para promover una visión más equitativa y responsable de la paternidad, donde el cuidado, el apoyo económico y emocional sean compartidos y valorados desde una perspectiva de género.

Es imprescindible fortalecer los mecanismos legales y sociales que protejan los derechos de las hijas e hijos, y que fomenten el cumplimiento de las obligaciones alimentarias sin estigmatizar o criminalizar a los deudores, sino promoviendo la corresponsabilidad y la reparación del daño.

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