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Cómo el arte reflejó la letal pandemia de gripe de 1918

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A Egon Schiele y Gustav Klimt les tocó vivir y (lamentablemente) morir durante la mal llamada “Gripe Española”, pero las obras que dejaron para el mundo, vivirán por siempre

El pintor Egon Schiele trazó los últimos retratos de su maestro, Gustav Klimt, el 7 de febrero de 1918 en una morgue de Viena. El autor de “El beso” falleció un día antes por una neumonía que muchos historiadores vinculan con la llamada “gripe española”.

La llamada gripe española de 1918 -en realidad surgió en EEUU y sus soldados la llevaron en la I Guerra Mundial a Europa- es la mayor epidemia sufrida por la humanidad desde la peste negra medieval.

Como en España, país neutral durante la contienda, se informó de la pandemia, al contrario que otros estados combatientes que impusieron la censura para no desmoralizar a sus tropas, se le dio el nombre de gripe española.

Pese a su devastadora destrucción, “Familia” es una de las escasísimas obras que testimonian, si bien sin haberlo deseado, la ciega crueldad de una pandemia de gripe que mató a más personas que la Gran Guerra.

Alexander Klee, comisario del Belvedere, reconoce el “simbolismo” de “Familia”, pero ese aspecto lo adquirió a posteriori debido a la muerte de todos los retratados.

CENSURA

Pese a que la gripe española fue un acontecimiento tan dramático, apenas tuvo reflejo en el mundo del arte.

La pandemia de gripe coincidió con el último año de la I Guerra Mundial y la enfermedad mataba sobre todo a personas de entre 20 y 40 años, justo los que debían ir al frente.

“Ningún bando quería informar sobre la gripe” para no desmoralizar a su población, resume el experto.

“La mayoría no supo siquiera que la pandemia había sido tan mortal, eso se supo más tarde”, sostiene Klee, lo que contrasta con la situación de la Covid-19, en la que el mundo puede seguir minuto a minuto lo que sucede.

De esta forma, la gripe española se recordó más como vivencia personal que como experiencia colectiva, no se vio como un desastre internacional sino como millones de pequeñas tragedias privadas, como la de Schiele.

MUNCH

El pintor noruego Edvard Munch, autor de “El grito”, ha sido el otro gran artista que legó cuadros vinculados a una enfermedad que también sufrió, aunque pudo sobreponerse a ella.

Cuando se recuperó de la gripe española creó “Autorretrato con la gripe española” y “Autorretrato después de la gripe española”, ambos de 1919 y conservados en el Museo Munch de Oslo.

En el primero se ve a Munch envuelto en una bata, sentado en una silla de mimbre y con la cama deshecha al fondo. Tonalidades amarillas y ocres lo envuelven todo y hay una sensación de aislamiento y enfermedad.

Poco más tarde pintó la secuela, en la que se le ve en primer plano y su rostro tiene un tono cetrino que parece reflejar los estragos de la enfermedad.