PIDO LA PALABRA
En Ciudad Sahagún estamos de fiesta; ciudad pequeña en extensión territorial pero grande en nobleza y oportunidades, cumple 74 AÑOS de haber sido parida, de haberse levantado, erguida y con toda su energía para aportar su granito de arena y hacer de nuestro Estado de Hidalgo un lugar digno de ser reconocido por su industria y desde luego, por la capacidad de su gente.
Por muchos años, Ciudad Fray Bernardino de Sahagún, que es su verdadero nombre, logró estar en los primeros lugares dentro del ámbito nacional, sus primeras grandes empresas, Diesel Nacional, Siderúrgica Nacional y Constructora Nacional de Carros de Ferrocarril, dieron cabida a miles de trabajadores principalmente de la región del altiplano, pero también a gente que venía de distintos Estados de la República.
Ciudad Sahagún se convirtió en el hogar de mucha gente anhelante de tener su propio espacio, su propio tiempo, su propia vida; llegaron de todas partes y esta región del altiplano rápidamente fue adquiriendo un auge inusitado, sus avances urbanos contrastaban con los alrededores en donde todavía se respiraba un ambiente campirano, Ciudad Sahagún se estaba convirtiendo en un polo de desarrollo digno de quererse y de presumirse.
No es mi intención hacer una reseña de la historia de Ciudad Sahagún, para eso nos podemos remitir a muchos libros que sobre nuestra Ciudad se han escrito; más bien mi intención es referirme al presente, un presente lleno de promesas, un presente que nos vuelve a dar la oportunidad de crecer, aún con más fuerza de la que le dio origen a esta ciudad, pues ahora tenemos la ventaja de la experiencia.
Hubo un tiempo en que los errores, la soberbia y el mesianismo casi nos tiraron, pero ¡estamos vivos! Y mucha gente que participó en la construcción de Ciudad Sahagún, aunque físicamente ya no estén entre nosotros, siguen vivos en cada una de sus calles, en sus parques, en sus edificios sindicales; sus acciones los han hecho parte de las leyendas y anécdotas de nuestra Ciudad.
Se cumplen 74 años, los primeros 74 años de una Ciudad que no se puede imaginar siga en sueños, ha despertado nuevamente y vamos con todo por los fueros perdidos, su gente empezará a regresar y juntos haremos que recobre esa energía que siempre la caracterizó, y la transformaremos en ejemplo para nuestros hijos y nietos, para que sepan que, como el Ave Fénix, nos podemos levantar de nuestras cenizas.
Las palabras se las lleva el viento, pero mi pensamiento escrito está.


