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domingo, enero 11, 2026

“Gobernanza anticipatoria con Perspectiva de Género”

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IGUALDAD SUSTANTIVA, EMPODERAMIENTO EFECTIVO

El documento “Guía básica de gobernanza anticipatoria”, publicado el pasado 08 de diciembre por la CEPAL de la ONU, es una herramienta práctica dirigida al funcionariado público en América Latina y el Caribe, cuyo objetivo es promover un cambio en la gestión pública, pasando de una reacción constante a una planificación estratégica basada en la anticipación de escenarios múltiples e inciertos. 

La propuesta no busca predecir el futuro, sino prepararse para él mediante la identificación temprana de señales de cambio, el uso de escenarios prospectivos, hojas de ruta multitemporales y sistemas de monitoreo y evaluación adaptativos, fomentando la participación de diversos actores (gobiernos, sociedad civil, academia, sector privado y organismos internacionales).

Se enfatiza que anticipar no es responsabilidad de una sola institución, sino de un ecosistema de actores que colaboran para identificar señales, analizar escenarios y diseñar respuestas estratégicas de forma colectiva. La práctica requiere construir capacidades institucionales y culturales que permitan gestionar la incertidumbre y construir consensos sociales.

La gobernanza anticipatoria surge como un enfoque que permite a los gobiernos y actorado social imaginar, preparar y gestionar futuros posibles, probables y deseables mediante la construcción de visiones colectivas y el uso de herramientas de previsión y participación. A diferencia de la planificación tradicional, que se basa en modelos deterministas y supuestos de estabilidad, la gobernanza anticipatoria reconoce la incertidumbre, la complejidad y la velocidad del cambio, promoviendo capacidades institucionales para adaptarse en tiempo real.

Este enfoque se apoya en cuatro pilares fundamentales: la previsión estructurada, la anticipación estratégica, la participación multiactor y la integración institucional multitemporal, que aseguran que las decisiones presentes estén alineadas con visiones a largo plazo y escenarios futuros, fomentando una planificación coherente y resiliente.

Para que la gobernanza anticipatoria sea efectiva, debe integrarse en los procesos políticos mediante mecanismos como el respaldo normativo, la creación de unidades específicas, la presupuestación estratégica y la evaluación continua, promoviendo cambios culturales en la gestión pública que favorezcan la apertura, la innovación y la aceptación de la incertidumbre.

Un aspecto crucial en esta propuesta es la importancia de la anticipación desde la perspectiva de género. La anticipación con perspectiva de género implica prever y abordar de manera proactiva las desigualdades y tensiones estructurales relacionadas con el género, asegurando que las políticas públicas no reproduzcan o exacerben desigualdades existentes. 

La visión de futuro, en este sentido, debe incluir la participación activa de mujeres y colectivos diversos, promoviendo un pensamiento inclusivo y equitativo que garantice decisiones más justas y sostenibles. La anticipación en género fomenta una transformación cultural y institucional que reconoce las desigualdades de poder, promueve la igualdad y asegura que las acciones futuras sean responsables y sensibles a las necesidades y derechos de todos los actores, especialmente los más vulnerables.

En síntesis, la gobernanza anticipatoria es una estrategia transformadora que, al integrar la visión, la previsión, la participación y la evaluación, permite a los sistemas públicos afrontar la incertidumbre con mayor capacidad de respuesta y justicia. La incorporación de la perspectiva de género en este proceso es esencial para construir futuros más inclusivos, equitativos y sostenibles, asegurando que las decisiones de hoy contribuyan a eliminar desigualdades y a promover la igualdad de derechos y oportunidades en el mañana.

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