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martes, marzo 3, 2026

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LAGUNA DE VOCES

Por fin puedo escuchar el sonido nico de la vida, que es un susurro, no el de m quinas que apenas si logran caminar y que siempre resultan ser lo que o mos; por eso decidimos encomendar esa poca alma que nos queda, a las capacidades de una pantalla donde escribimos, a veces le hablamos, el sin sentido que nos persigue de nacimiento para comprender este paso diminuto por un laberinto sin sentido alguno. Pero insistimos en querer salir, asomarnos a lo que hay a la vuelta de esa esquina que se repite, se repite y se repite hasta el absurdo.

Casi todos los que hablan con fantasmas, aseguran que lo hacen en susurros. 

La novela más importante de la literatura mexicana, originalmente se iba a llamar Los Murmullos , finalmente llev el nombre de Pedro P ramo . Pero Rulfo escuchaba el balbuceo de los difuntos, sus llantos, las querellas con vivos que les hab an hecho la vida imposible, los amores nicos que se calaban hasta los huesos, y con bastante regularidad resulta ser lo nico que se salva de un cad ver.

A mi t o Isauro, lo persegu a una voz que insist a en decirle, est , en la vuelta diminuta de la puerta que daba a la bodega de ma z, que compraba al menudeo para vender al mayoreo.

Fue asunto de pensar que le indicaba el lugar exacto donde los revolucionarios que pasaron por el pueblo, rumbo a qui n sabe d nde, enterraron oro, puro oro, oro puro. Pero no era as , y lo sab a con absoluta certeza, y por eso el terror, el miedo, el m ndigo miedo a los susurros, a los murmullos que enchinan la piel, que espantan; espantan con ese gesto que solo ponen en la cara los que vieron el momento exacto en que la vida termina.

así que luego da risa la vida, más todavía la historia de los que se pelean por el poder, el gusto necio de mandar a una muchedumbre que ni lo conoce, que ni le interesa, que le es extra o porque solo lo vieron en esasí pocas de campa as, de pasarelas en que siempre le dir an lo mismo, y despu s murmuraron, susurraron que la historia era la misma, sin cambios reales, sin algo que cambiara el rumbo a la perdición.

Y s , era cierto, porque solo algunos gritan, elevan la voz, no se cansan de ordenar, ordenar, ordenar.

Pero guarda silencio. Escucha. Siempre susurra la voz nica, fundamental de la esperanza. Esa que se queda a la espera de que despiertes, de que abras los ojos, de que sepas, finalmente, que en ese justo instante cuando la laguna, hoy vac a de tu pueblo, design a tu padre como heredero del amor de tu madre, reflej el instante nico, vital del universo en sus aguas. Ese que viste cuando eras joven, del Rafa que envalentonado por uno o dos cartones de cerveza gritaba, chingue a su madre el diablo! , se fue de boca contra una de los miles, millones de piedras de Río que hac an de camino.

La vida habla con susurros, con murmullos, para que entiendas.

Y si entiendes, puede que te salves de todo, incluso de ti mismo.

Mil gracias, hasta ma ana.

Correo: jeperalta@plazajurez.mx

X: @JavierEPeralta

Puede que te salves de ti mismo publish

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