Pido la palabra
Cada final de tu jornada de trabajo el cansancio te atrapa, el estrés de un día agobiante en ocasiones incrementa la frustración de ver que todo tu esfuerzo apenas si alcanzó para satisfacer parte de tu lista de pendientes, a veces, sientes que no avanzas, que por más que quitas las piedras del camino cada día aparecen más; pero también en otras ocasiones te sientes feliz por lo que hasta hoy has logrado, pues no obstante todas las envidias, frustraciones y traiciones que tuvimos que sortear, llegamos al final del día con la frente en alto.
En nuestro andar encontraremos gente que nos extiende la mano, buenas personas que se quitan la camisa por un amigo, o por quienes necesitan ayuda urgente; sin ir más lejos, tenemos el caso de “los topos” y su ayuda desinteresada al pueblo venezolano en su infortunio.
Pero también, inevitablemente, nos cruzaremos con el polo opuesto, nos toparemos con muchas personas amargadas, intolerantes, totalmente anti sociales y autoritarias, a quienes valiéndoles nada el principio de las buenas relaciones humanas, tratan de imponer sus puntos de vista como si fuesen verdad absoluta, cuando, sin darse cuenta, se convierten en motivo de burla en el espacio donde se desenvuelven; olvidándose de la regla básica de la vida en comunidad que reza que: “jamás patees al perro que está en la esquina, mañana puede ser tu jefe”.
Este es el único planeta que tenemos para vivir, es en este lugar en donde habremos de transitar nuestra accidentada existencia, y por lo tanto, es nuestra obligación intentar hacerlo lo mejor posible; no hay necesidad de pisotear a nadie para poder sobresalir; todos los seres humanos merecemos y tenemos la misma oportunidad para salir adelante; ahora mírate al espejo y dile a esa persona que ves reflejada que hoy le corresponde aprovechar esas oportunidades; hágale saber que el camión de las oportunidades pasa a las cinco de la mañana.
En cuanto a los intolerantes, no les demos importancia, terminarán por quemarse en su propio infierno, pues pasarán la vida cuidándose la espalda hasta de su propia sombra, en todos lados creerán ver enemigos donde no los hay. Nosotros sigamos nuestro camino, sigamos haciendo camino al andar; que la gente buena nos motive a seguir sus pasos; y a la gente mala, o aquella que no ha querido ser ayudada, mejor hagámosla a un lado, que no contamine nuestro ánimo; para que, llegando cada una de nuestras noches, éstas sean de cansancio productivo y no de cansancio por frustración. Excelente fin de semana para todos.
Las palabras se las lleva el viento, pero mi pensamiento escrito está.




