El diseñador italiano Valentino, considerado el último gran emperador de la alta costura, falleció este lunes en Roma a los 93 años. La noticia ha conmovido a Italia y al mundo de la moda, que lo recuerda como un maestro absoluto y un símbolo eterno de la elegancia italiana.
La Fundación Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti confirmaron el fallecimiento del diseñador en su residencia de Roma, «rodeado de sus seres queridos». La capilla ardiente se instalará en el PM23, centro cultural de su fundación en Roma, este miércoles y jueves. El funeral se celebrará el viernes 23 en la Basílica de Santa María degli Angeli e dei Martiri, a las 11.00 horas (10.00 GMT).
Valentino fundó su casa de moda en Roma a finales de los años 50, tras formarse en París. Presentó su primera colección en 1959. Se consolidó rápidamente como uno de los grandes nombres de la alta costura italiana gracias a un estilo inconfundible basado en la elegancia atemporal, las líneas depuradas y el icónico «rojo Valentino», su sello distintivo, que vistió a casas reales, actrices y estrellas internacionales.
Las reacciones a su muerte llegaron desde el Gobierno italiano. La primera ministra, Giorgia Meloni, lamentó la pérdida del «maestro indiscutible del estilo y la elegancia» y «símbolo eterno de la alta costura italiana». El presidente de la República, Sergio Mattarella, destacó que Italia pierde a «un diseñador de éxito, capaz de mirar más allá de las tendencias y las convenciones».
Diseñadores, estilistas y creadores de distintas generaciones coincidieron en destacar su influencia y legado. Donatella Versace lo recordó en su cuenta de X como «un verdadero maestro». Rocco Barocco lo definió como un «talento innato». Giambattista Valli compartió un emotivo mensaje en Instagram, sintiéndose «un poco huérfano» y agradeciendo a Valentino por alimentar su «obsesión por la belleza». Giulio Felloni, presidente de la Federación Moda Italia-Confcommercio, subrayó su relevancia histórica, asegurando que su herencia creativa continuará inspirando a generaciones.
Con su muerte, la alta costura italiana pierde a uno de sus últimos grandes embajadores, un creador que, pese a retirarse de las pasarelas en 2007, siguió siendo un referente mundial de lujo, elegancia y belleza atemporal.



