La frágil economía de Haití enfrenta un nuevo desafío después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara este miércoles un arancel del 10 % a las importaciones de países latinoamericanos y caribeños, incluyendo Haití.
Esta política, diseñada para impulsar la manufactura estadounidense, podría tener graves consecuencias para la industria textil haitiana, que depende en gran medida del acceso libre de impuestos al mercado de EE.UU. a través de acuerdos comerciales como HOPE (Haitian Hemispheric Opportunity through Partnership Encouragement) y HELP (Haitian Economic Lift Program).
Durante años, estos acuerdos han permitido que Haití exportara textiles a EE.UU. sin pagar aranceles. En 2023, los envíos de ropa representaron más del 80 % de las exportaciones totales, sosteniendo miles de puestos de trabajo.
“La economía de Haití depende únicamente de las exportaciones a EE.UU., especialmente del sector textil. Si las empresas trasladan sus fábricas a otros países, se perderán miles de empleos”, advierte Jean-Pierre Louis, economista especializado en comercio internacional.
Perspectivas económicas de Haití
La situación económica de Haití viene sufriendo un deterioro sostenido, con seis años consecutivos de contracción y una caída del PIB del 4,2 % en 2024. Y si bien la inflación bajó del 49,3 % a comienzo de 2023 al 29,3 % en 2024, el costo de vida sigue siendo altísimo en un país donde, según un reciente informe del Ministerio de Economía, más del 60 % de la población vive por debajo del umbral de pobreza.
El sector textil, que representa alrededor del 90 % de los empleos formales, es particularmente vulnerable ante los nuevos aranceles estadounidenses.
“Necesitamos con urgencia cooperación internacional y reformas internas para estabilizar la economía. Los aranceles de EE.UU. complicarán aún más nuestros esfuerzos de recuperación”, señala a EFE el ministro de Economía de Haití, Alfred Métellus.
Según, Pierre-Emmanuel Charles, analista económico, los aranceles podrían generar un efecto dominó en la economía: “Los trabajadores textiles gastan sus salarios en bienes y servicios locales. Si pierden sus empleos, toda la economía sentirá el impacto, desde los vendedores ambulantes hasta los transportistas.”
Reacción pública, protestas contra la inseguridad y la economía
Haití enfrenta un aumento de la violencia y la inestabilidad política. En las últimas semanas, las protestas se han extendido por todo el país debido al aumento de los precios de los alimentos, la escasez de combustible y la violencia de los grupos armados.
“Estamos atrapados entre dos crisis: la violencia y el colapso económico», dice a EFE Marc Antoine Sinéus, un manifestante en la capital. “Ahora, con estos aranceles, aún más personas perderán sus trabajos.”
Marie Danielle, trabajadora en una fábrica textil en la ciudad de Cabo Haitiano, expresa su temor: “Trabajo en una fábrica de ropa desde hace ocho años. Si los estadounidenses ponen impuestos a nuestra ropa, las empresas cerrarán y nos quedaremos sin trabajo. ¿Cómo voy a alimentar a mis hijos?”
“Nos han abandonado», dice Claudette Auguste, estudiante universitaria de Medicina. “EE.UU. dice que ayuda a Haití, pero esta decisión solo hará que nuestras vidas sean más difíciles de lo que ya son.”
Las protestas se han intensificado en los últimos días, con manifestantes bloqueando carreteras y quemando neumáticos. Las autoridades han respondido con dureza, utilizando gases lacrimógenos e incluso munición real en algunos casos, según denuncias de los ciudadanos.
“Necesitamos vivir (…), necesitamos comida para los más pobres,” cuenta a EFE el estudiante François Victor, poniendo de manifiesto su descontento con el actual Gobierno provisional, el Consejo Presidencial de Transición (CPT).
Organizaciones de derechos humanos como la Red Nacional de Defensa de Derechos Humanos en Haití (RNDDH) advierten de que la incapacidad del Gobierno para controlar la violencia de las pandillas y levantar la economía está llevando a Haití a una profunda crisis.