El Mexe: regresar a una historia ya superada
Parece una escena irreal: un puñado de estudiantes, o al menos así identificados, de la Escuela Normal Rural, Luis Villarreal, de El Mexe, toman por asalto el escenario donde la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, presentaba su Segundo Informe de labores en la capital hidalguense, para exigir les sean restituidas la totalidad de instalaciones, que en su totalidad tiene 70 hectáreas, y que incluye el Casco de la Ex Hacienda de El Mexe, aulas y espacios académicos, dormitorios (porque es internado), comedor y cocina, auditorio, campos y canchas deportivas, alberca semiolímpica y gimnasio, así como zonas de cultivos y terrenos. Actualmente hay 350 alumnos, con un costo anual cada uno, de 46 mil pesos.
La historia de este movimiento ha sido plena de complicaciones, de enfrentamientos, de toma de autobuses, saqueos a distribuidores de productos, y una serie de complicaciones que derivaron, finalmente, en el cierre de la institución, luego de un momento crítico.
Su reapertura parecía un absurdo en todo el sentido de la palabra. No así para el expresidente, Andrés Manuel López Obrador, que, en uno de esos actos incomprensibles, se comprometió a su reapertura total, sin atender llamados de diferentes sectores, que urgían a un análisis serio de por medio y la pertinencia de poner en marcha, de nuevo, una institución que derivaría, casi por necesidad, en el descontrol y las complicaciones, toda vez que en su sede original funciona, y bien, una Universidad Politécnica.
El hecho es que para nadie es desconocido que el manejo político que en estos momentos se hace de la misma, recae en personajes de amplia trayectoria, pero también de actuaciones en la política real lamentables, como el ex edil de San Salvador, Armando Azpeitia, que a la fecha no ha logrado aclarar el manejo poco pulcro del presupuesto del ayuntamiento poco pulcro, y sí u mucho de turbio.
Si se consulta a la población del propio municipio donde se ubica la Normal de El Mexe, y no se diga vecinos, y qué decir de habitantes que sufren la furia normalista, cuando deciden ponerla en funcionamiento, difícilmente se podría lograr una mayoría a favor de que se reabra en su totalidad la normal, y menos con su carácter de internado, porque simplemente tiene a convertirse en un foco de problemas y complicaciones.
Por el bien de todos, incluso de los normalistas que no dejan de ser usados por manos ajenas y nada jóvenes, se debe estudiar a fondo el asunto, y no ceder a un irresponsable compromiso presidencial, hecho al humo del populismo.


