Hidalgo, de la injusticia
histórica, a la justicia ganada a pulso
Nunca, en toda la historia de Hidalgo, la buena relación de su gobernante con quien dirigía los destinos del país, había derivado en beneficios reales, concretos, hacia los hidalguenses. La injusticia histórica cometida una y otra vez en contra del Estado, se justificaba incluso de manera difícil de entender, porque “así debía de ser, así ha sido siempre”. Aquí no había por qué invertir, decían desde la federación, y así sucedía.
Por eso es digno de ser mencionado el momento histórico que vive nuestra entidad, con la participación directa de la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, en la realización de proyectos de gran magnitud para Hidalgo, como el Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar de la reserva de Zapotlán, con una inversión de diez mil millones de pesos.
Es así que las tierras adquiridas por el gobierno estatal, para lo que iba a ser el Aeropuerto Internacional alterno al de la Ciudad de México, en los valles de Tizayuca-Zapotlán, encontrarán un uso provechoso en las más 900 hectáreas que lo conformarían.
A la par se construye el tren AIFA-Pachuca, que permitirá conectar a esa zona de la entidad, que albergará un polo industrial y logístico de vanguardia, enfocado en sectores de bajo consumo hídrico, como la industria farmacéutica y de dispositivos médicos, así como la manufactura avanzada.
Se trata de una muestra clara de lo que puede hacer una relación cordial, realmente colaborativa, entre un gobierno estatal con el federal, cuando desde el principio del sexenio de la presidenta Sheinbaum, ella misma dijo que existía una deuda histórica con la entidad hidalguense, y que tocaba en un acto de elemental justicia saldarla durante su mandato.
Y esto sucede precisamente en estos años, y por eso, nadamás por eso, es posible mirar con optimismo el futuro de miles de jóvenes que se preparan en las universidad de la entidad, porque tendrán dónde trabajar, porque recibirán buenos salarios, porque al fin termina, esperemos que para siempre, esa vieja imagen de un Hidalgo que daba todo a cambio de mineros enfermos, aguas totalmente contaminadas, ductos de PEMEX que solo trajeron accidentes y aparición de grupos criminales dedicados al huachicol.
Por muchas razones, el trabajo constante, sin necesidad de querer los reflectores para presentarse como salvador de Hidalgo, del gobernador, Julio Menchaca Salazar, presenta el principio del camino para convertir al Estado, en un Polo de Desarrollo Tecnológico e Industrial, llamado a ser el más importante del país.
A los hidalguenses, nos conviene la buena relación del gobernador Menchaca, con la presidenta Sheinbaum, porque el patio trasero que algunos decían, era el territorio hidalguense para el Valle de México, está por extinguirse, y la justicia histórica a la que tanto se aspiró, a convertirse en una realidad.



