A quienes suspiran por una candidatura. No se confundan: hay Presidenta, hay gobernador
Hay políticos, hombres y mujeres, dentro de Morena, que tienen la seguridad de que lograrán sus objetivos de candidaturas, de poder pues, en tanto más debiliten al gobernador, Julio Menchaca, a través de todo lo que tengan a la mano y, sobre todo, con una tarea diaria para alentar a la fantasmagórica “izquierda real e histórica hidalguense”.
Incluyen en esta estrategia, mostrar un embelesamiento absoluto hacia personajes de dudosa solvencia moral y ética, pero que consideran enviados no de la presidenta Sheinbaum, sino del apóstol de la transformación, Andrés Manuel López Obrador, quien, para ellas y ellos, los suspirantes con ataques de ansiedad, es la única fuente real de decisión.
Al solo pronunciamiento del nombre de Adán Augusto como coordinador de Morena en la cuarta circunscripción, que incluye nuestra entidad, para los comicios del 2027, dieron por hecho que dada su relación de cercanía y acuerdos que incluyeron apoyar al susodicho en su campaña al Senado de la República, finalmente el destino les regalaba un futuro esplendoroso.
Y por eso la actitud del Grupo Universidad, poseedor de la franquicia del PT y dueño absoluto de los destinos de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, bajo el pensamiento de que, después de todo, todavía es viable la corona mayor de la gubernatura para su eterno dirigente, “ya ven que hasta intervino para lograr cambiar su prisión en un penal, a la de su domicilio”.
No se diga del senador en funciones, Cuauhtémoc Ochoa, que ha dado bandazos a más no poder obnubilado por la creencia de que con el personaje citado, todo es asunto de que espere y brinde muestras claras de que es cercanísimo al mismo, y las decisiones electorales están en sus manos, no en las del primer gobernador de oposición en el Estado.
Tampoco de los traspiés de Simey Olvera, quien ya da por hecho que será ella, y solo ella, la que logre la candidatura para la elección del 2028, y convertirse en la primera gobernadora de Hidalgo, con todo y que tendría que entregar el poder a los dos años, por las reformas constitucionales. El asunto es que, pese al encuentro pugilístico protagonizado con la también senadora, Carolina Viggiano, no ha logrado generar toda la confianza de que no buscará apuntalar en 24 meses, un nuevo grupo político alimentado por el de la universidad, los de la izquierda pura y quien se le ponga a la mano.
Ha intentado navegar por mares procelosos sin establecer alianzas públicas con ningún poder alterno al del gobernador Menchaca, pero un elemento es vital para todo político, sea principiante o con mucha experiencia: el primer compromiso es con el mandatario en turno, no se supeditación, pero sí de respeto que debe ser visto en público, porque no se viola ningún principio al reconocer el liderazgo de su gobernador.
Con todo y que otros presuntos y presuntas, están ciertos que la designación será una carambola de tres bandas, con el tiro hecho desde Palenque, cuidado por el hoy coordinador de la cuarta circunscripción, el hecho es que si no atienden al principio fundamental de que en México hay Presidenta, que no presidente; y en Hidalgo, hay gobernador, y no grupos con más poder, el destino de quien no lo entienda es uno y definitivo: el olvido.


