HIDALGO: EL PELIGROSO ABISMO DE LA POLARIZACIÓN ABSOLUTA
La violencia verbal antecede a la violencia física, y pareciera que en el estado de Hidalgo, al igual que en buena parte del país, los momentos previos a la selección de candidatos a diputaciones locales y federales, así como las 84 presidencias municipales, ha desatado continuos enfrentamientos a través de las redes sociales, donde no hay espacio para la reflexión, sí para la descalificación. Todos están ciertos, y ciertas, que el único camino para ganar adeptos es el marcado por quien hizo de la descalificación del otro y del uso de verdades absolutas, su plataforma para ganar todo.
Esta dinámica extermina el debate constructivo y reduce la vida pública a una batalla dogmática e irracional. Cuando los radicalismos dominan la escena, la ciudadanía queda atrapada en una falsa disyuntiva donde cualquier matiz es visto como una traición intolerable. Se impone así la destructiva lógica de que quien no apoya incondicionalmente al pinto pasa a ser su enemigo, pero si tampoco se alinea a los dogmas del colorado, sufre el mismo rechazo.
El costo de este sectarismo es la ruina de la cohesión social y el deterioro de la convivencia democratica. Al anular el entendimiento mutuo, las instituciones se debilitan, las familias se dividen y el rencor suplanta a la razón. En un entorno así, se pierde la oportunidad de resolver los problemas reales de la comunidad, postergando el bienestar de todos.



