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Hidalgo
miércoles, febrero 11, 2026
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EDITORIAL

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Quienes quieran madrugar por candidaturas, van a quedar fuera.

De ninguna manera, en tiempos tan complicados para el país, y por ende Hidalgo, los políticos con cualquier cargo de representación popular, o en el servicio público, tienen derecho alguno a querer apurar los tiempos para agenciarse alguna candidatura, todavía peor si en sus responsabilidades, han sido de regulares a malos.

Porque la pre-pre-pre campaña que realizó el ex presidente López Obrador, fue un caso único e irrepetible, en que la ciudadanía estaba dispuesta a perdonarle todo, con tal de que lograrlo el anhelado cambio, que, por supuesto, se quedó en anhelo, y plagado de tantos compromisos que hoy salen a flote con sincera desilusión por parte de quienes creyeron que era solo el voto, cuando la máxima de Hank González se aplicó a raja tabla para entender que los recursos económicos son el camino real para llegar al poder.

Por que el favor del sufragio, se paga y no hay problema. El favor del dinero, no, porque exige a cambio compartir el poder, y eso, eso es otra historia.

Por eso, los y las que hoy andan en plan de querer dar madruguete a quien se deje, deben comprender que el caso AMLO fue único, y qué bueno así haya sido; y hoy, los ciudadanos, no el pueblo, exigen ante todo responsabilidad y cumplimiento de las responsabilidades.

De ninguna manera pueden descuidar sus trabajos, sean senadores, diputados o funcionarios, o hacer que no hacen pre-pre-pre campaña, pero sí hacerla.

Si no dan buenos resultados, debieran olvidarse de querer esperar una candidatura de premio, porque no se puede premiar la ineficacia ni la inaptitud.

Así que ya saben el camino: pónganse a trabajar, den resultaos tangibles, medibles; no se cuelguen de proyectos federales, porque finalmente son fruto de una buena relación del gobernador Menchaca con la federación, y la presidenta Sheinbaum.

Algunos, algunas, debieran saber que no tienen por qué aspirar a nada, y bien les irá si antes de concluir su función, no son llamados o llamadas a rendir cuentas a la justicia.

Los y las que sí, seguramente saben que deben esperar y no decir de pose que su única pasión es cumplir la encomienda que les dio el pueblo o el gobernador, sino demostrarlo en hechos. Porque los hechos avalan la palabra, sin ellos están perdidos, o perdidas.

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