¿Dónde dejé las llaves?

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Un adulto responsable

Sorry si me he dormido y llego tarde,
es que siempre me pasa algo así
Distraído – Pimp Flaco

Hace unos meses, salía de una plaza comercial donde estaba y recordé que hay que pagar el estacionamiento, entonces regresé a hacer una fila gigante, de la cual me salí para sacar dinero, cuando por fin terminé de hacer el trámite, pasé a buscar el carro, el cual no pude hallar en un buen rato. Suelo decirme que eso le podría pasar a cualquiera, para consolarme, pero dentro de mí sé que soy un gran distraído.

Tras un par de chascos innombrables y un sinfín de metidas de pata, me he hecho de algunos tips para sobrevivir en esta vida ajetreada sin la necesidad de querer arrancarme la piel de la cara tan a menudo, y es que, uno no sabe que la vida le va a traer aventuras tan épicas hasta que se atreve a despertar cada mañana. Ya saben, los humanos y sus terribles costumbres.

Ahora suelo estacionarme en lugares estratégicos que me permitan recordar dónde dejé el carro; revisar algunos de los puntos de seguridad que me permitan manejar con tranquilidad y recordarme a menudo que se necesita gasolina para que el automóvil avance. Claro, eso respecto a mi vehículo.

Seguramente a Lng/SHT se le calientan las orejas cada que estoy por salir de la casa y casi casi rezo la tonadita de su canción: “Llaves, teléfono y cartera, solo son llaves, teléfono y cartera…”, es una tristeza que no me sepa el resto de la canción, pero seguro es buena, porque me ha ayudado bastante. Todo lo demás tiene arreglo, porque no pasa de que tenga que regresar a mi hogar. Y me encantaría decir que son pocas las ocasiones que he tenido que retachar por algo que se me olvidó, pero mentiría. Al menos las tres cosas imprescindibles nunca faltan en mis bolsillos.

Ser chismoso cuando se es distraído es una maldición que no le deseo ni a mi peor enemigo. Hasta que estoy en mi casa me acuerdo, como ese famoso meme: “No debí decir eso” y a veces le agrego: “Eso sí lo dije bien, pero a la persona incorrecta”. Para eso no hay tip, hay arrepentimiento y mucha cruda moral. Algunas personas me han dejado de hablar y solo puedo decir: “Bien merecido me lo tenía”, aunque espero que en su corazón sepan que nunca lo hice de mala intención.

Tal vez terminaría no solo esta columna, sino todo mi trabajo si me concentrara lo suficiente y dejase de distraerme con pequeñas actividades que son importantes para mi curiosidad, pero no para el gran pastel que son mis actividades laborales. Hoy tengo una bolsita con aditamentos que me permiten resolver pequeños imprevistos, lo malo es que a veces no sé dónde carambas dejé la dichosa bolsita esa.

Nota: Trato de aceptarme como soy, pero sí quiero afinar detalles que me permitan vivir “menos echo bolas”.

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