Julio Menchaca Salazar, gobernador de Hidalgo, aseguró que los cuestionamientos sobre la obra pública, principalmente por la construcción de edificios para oficinas gubernamentales, provienen de personajes que tuvieron la oportunidad de atender las necesidades de la población cuando ocuparon cargos públicos.
“Hoy hay personajes que critican lo que se está haciendo, que es el trabajo de miles de hidalguenses, sin haber atendido esa responsabilidad cuando lo pudieron hacer”, expresó durante una conferencia de prensa realizada en el Palacio de Gobierno.
El mandatario reconoció que todavía existen numerosos pendientes y negó que su administración pretenda asumir una postura triunfalista; sin embargo, consideró necesario comunicar los resultados alcanzados mediante el esfuerzo de servidores públicos y distintos sectores de la sociedad.
“Es muy complicado tener satisfechos a todos, sobre todo a las personas a las que les guía el rencor, a quienes no les parece absolutamente nada y que, desde la comodidad de la crítica, solamente ven el lado negativo”, manifestó.
Menchaca Salazar reconoció el respaldo del Gobierno de México, primero con Andrés Manuel López Obrador y ahora con Claudia Sheinbaum Pardo, para atender la deuda histórica con el desarrollo de la entidad, así como el trabajo realizado por los trabajadores del estado al servicio del pueblo hidalguense.
Entre los resultados de su administración destacó el incremento de la recaudación estatal, la reducción de casi la mitad de la deuda pública y una inversión superior a los 25 mil millones de pesos en infraestructura durante cuatro años, frente a los aproximadamente 24 mil millones invertidos por las dos administraciones anteriores.
También defendió la recuperación de 386 inmuebles pertenecientes al estado, entre edificios y terrenos abandonados o utilizados para fines distintos de aquellos para los que fueron destinados. Como ejemplo mencionó la «casa del gobernador», un inmueble de seis mil metros cuadrados destinado anteriormente a la residencia de unas cuantas personas y cuyo mantenimiento, afirmó, representaba un gasto mensual cercano a los 750 mil pesos.
Respecto a los nuevos edificios gubernamentales, señaló que en administraciones anteriores personas cercanas al poder construyeron oficinas para rentarlas al estado, con pagos superiores a los 500 mil pesos mensuales.
“Era un buen negocio, con la seguridad de que se iba a pagar una renta, y nada barata, por cierto”, afirmó.
El gobernador admitió que algunas decisiones pueden afectar intereses, como los de quienes recibían ingresos por rentar inmuebles al estado, pero aseguró que su administración no pretende perjudicar a nadie.
Finalmente, afirmó que durante los dos años restantes de su mandato mantendrá la intensidad del trabajo, pese al ambiente que generarán los próximos procesos electorales: “el compromiso es enfocarnos en la confianza que nos dio la ciudadanía y seguir trabajando con mucho cariño y mucha fuerza para tener el Hidalgo que queremos y el Hidalgo que merecemos”.


