8.2 C
Hidalgo
martes, enero 13, 2026

Depresión, trauma y un cuerpo que se protege

Más Leídas

DES-prográmate y Ámate

Cada 13 de enero, el Día Mundial de Luchar Contra la Depresión, nos invita a hablar de un tema que solemos reducir demasiado rápido, porque cuando pensamos en depresión, casi siempre imaginamos tristeza visible, llanto constante o incapacidad para funcionar, y la realidad es que la mayoría de las veces no se presenta así.

Hay depresiones silenciosas, depresiones que no hacen ruido o que no se reconocen ni siquiera desde adentro. Personas que siguen con su vida, que trabajan, que cumplen, que sostienen, desde afuera, todo parece estar en orden, pero por dentro, algo se fue apagando poco a poco. No siempre hay una emoción clara, a veces solo hay cansancio, vacío, o simplemente una sensación persistente de estar lejos, incluso de uno mismo. 

La tristeza tiene movimiento, la depresión muchas veces no; la tristeza se expresa, la depresión suele quedarse muda. Por eso confunde tanto, porque no siempre duele de la forma en que esperamos que duela.

En torno a la depresión circulan muchas ideas simplificadas: que es falta de ganas, que es cuestión de actitud, que se soluciona esforzándonos un poco más. Pero cuando el sistema nervioso está agotado, no responde a exigencias ni a discursos optimistas, responde reduciendo la experiencia, apagando lo que siente y protegiéndose.

Tampoco siempre existe una causa evidente, el cuerpo no responde únicamente a lo que ya hoy tenemos, sino a lo que aprendió a sostener a lo largo del tiempo. Historias de exigencia temprana, de ausencia emocional, de silencios prolongados, de tener que adaptarse demasiado pronto. Experiencias que quizá no se nombran como trauma, pero que dejaron huella,

En muchos, casos la depresión no aparece como una rendición, sino como una forma de adaptación, como la manera que encontró el cuerpo para seguir adelante cuando sentir demasiado fue, durante mucho tiempo, una carga imposible. No es que no se quiera vivir, es que se aprendió a vivir sintiendo menos.

Por eso hablar de depresión no debería centrarse solo en diagnósticos o estadísticas, también se tendrían que abrir espacios para mirar con más matices y menos juicio. Para preguntarnos qué ha estado sosteniendo el cuerpo en silencio, para entender que no siempre se trata de hacer más, sino de escuchar mejor.

La depresión no es una falla personal, es una respuesta. Y reconocerla, puede ser el primer gesto de cuidado real.

Hoy te pregunto: ¿Qué parte de ti ha estado sobreviviendo en silencio… y qué necesitaría el día de hoy para sentirse un poco más cuidada?

Autor