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Hidalgo
martes, enero 6, 2026

Cuando el cerebro se cansa, la ansiedad toma el volante

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DES-prográmate y Ámate

Nos enseñaron a creer que la ansiedad es solo mental, que todo es cuestión de pensar positivo, de respirar profundo o de un simple “échale ganas”. Pero lo que pocas veces nos explican es que un cerebro cansado, también se vuelve un cerebro ansioso, aunque tú veas y sientas que estás haciendo todo bien.

Nuestro cerebro funciona con energía y esa energía se produce en forma de una molécula llamada ATP (trifosfato de adenosina). De manera simple, esta molécula es la gasolina de cada neurona. Sin ATP suficiente, nuestro cerebro no procesa igual y tampoco descansa igual, y es ahí donde entramos en un modo que muchas personas conocemos como hipervigilancia: angustia sin motivo claro o incluso taquicardia emocional

Y no porque estés débil o porque estés exagerando, sino porque tu sistema nervioso ya viene trabajando en emergencias desde hace mucho tiempo.

Una persona con ansiedad es probable que duerma, pero no descanse; tal vez coma, pero no nutre su cuerpo, puede ser una persona que sonría, pero no se regula, y entonces, el cuerpo que no sabe de frases motivacionales, pues solo sabe responder desde la bioquímica. Cuando no tenemos la suficiente energía para mantenernos en calma, nuestro cuerpo simplemente elige sobrevivir. Y sobrevivir se siente como una alerta constante o una sensación de peligro, incluso cuando todo está en calma.

Lo mismo ocurre con la depresión. Un cerebro sin energía no tiene impulso, no tiene gasolina, no tiene deseo y tampoco tiene dirección. Por eso, muchas personas nos juzgamos por “no tener ganas”, cuando lo que no tenemos es ATP suficiente.

Debes saber que la ansiedad no siempre es un problema de pensamientos y la depresión no siempre es falta de actitud, muchas veces solo son la conducencia de un sistema nervioso agotado.

Y entonces aquí es cuando aparece otro error, el querer “callar” los síntomas sin escuchar lo que los provocó. Queremos que la ansiedad desaparezca, pero nos rehusamos a ver el cansancio acumulado de años. Queremos que se esfume la tristeza, pero no nos ponemos a revisar cuánto tiempo llevamos sobreviviendo.

Hoy quiero que no olvides algo importante: la regulación no se obliga ni la calma se impone, tu cuerpo primero debe sentirse a salvo para después permitirse descansar.

Es por eso que, en terapias como EMDR, no trabajamos solo con el recuerdo, trabajamos con tu sistema nervioso completo, porque cuando el cuerpo deja de estar en modo alerta, tu cerebro comenzará a producir energía de otra manera.

Recuérdalo…  tal vez no seas una persona que esté “rota”, solo eres una persona cansada, y el cansancio, también es una herida. Tal vez hoy solo necesitas empezar a preguntarte: ¿cuánto tiempo llevo sobreviviendo en lugar de vivir?

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