La cita fue al mediodía, al menos para la prensa, sin embargo, alrededor de las 11:00 horas, decenas de personas hicieron presencia frente a las puertas del que será el Centro de Bachillerato Tecnológico, Industrial y de Servicios (CBTis) número 293 en la colonia Emiliano Zapata en Tizayuca, gente que a través de pancartas quiere mostrar gratitud, respaldo y admiración por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.
Mientras eso sucede, la mandataria federal se encuentra en el municipio de Tula de Allende, donde realizó la supervisión de las obras que se realizan en la refinería «Miguel Hidalgo». De esta forma, al mediodía, la prensa comenzó a ser acreditada y tras recibir el gafete correspondiente, como se ha hecho costumbre entra al recinto donde se realizará la supervisión de obra del CBTIS 293, para ser encerrada en el denominado “corral de prensa”, en el lugar hay dos pantallas, uno que otro funcionario estatal y por lo que se percibe, no habrá espacio para la gente.
Afuera, los comerciantes que ven el tumulto de gente comienzan a ofrecer nieves, chicharros, frituras y otros antojitos, de esos que hace tiempo se prohibieron dentro de las escuelas pero que en este tipo de eventos no pueden faltar, grupos de gente comienzan llegar, ninguno dice que sea acarreado pero cuando se trata de echar una porra a la presidenta lo hacen con especial ánimo, lo malo no es el cariño o admiración que le quieran demostrar a la presidenta de México, sino que las porras de “presidenta” está enfocadas a la presidenta municipal de Tizayuca, quien a leguas se vio que llevó porra, gente que no estaba invitada y que al final provocó el caos al desbordarse y entrar al recinto que supuestamente estaba custodiado por la seguridad federal.
Alrededor de las 14:30 llegó la presidenta de México, y nadie pudo contener a la gente que se coló al evento, ahí, Claudia Sheinbaum reconoció que no se habían puesto sillas para recibirlos, sin embargo y debido a todo el desorden, los invitó a quedarse, escuchar las noticias sobre el plantel educativo y posteriormente a tomarse la foto con ella y saludarlos personalmente.
Todo continuaba según el programa, a excepción del desgorre logístico que ya se había hecho. Al momento de presentar a las autoridades, la porra de Gretchen Atilano Moreno, presidenta de Tizayuca, se hizo notar, incluso por encima de la de la presidenta de México, lo que evidenció que claramente quiso mostrar “músculo político”, como se llama vulgarmente a este tipo de acciones que con matracas asemeja mucho a los del viejo régimen, a los gobiernos priístas y sus acarreados.
Entre la gente y padeciendo verdaderamente el “baño de pueblo” tras no haber sido invitada al frente, la senadora por Hidalgo, Simey Olvera Bautista, veía el evento y trataba de figurar con gritos como: “Comandanta” para Claudia Sheinbaum, “Gobernador” para Julio Menchaca, y “secretario” para Mario Delgado, este último con mayor énfasis, además de que fue el único que le puso atención y le soltó una pícara sonrisa.
A medio discurso, un joven, de los que se encontraban entre la gente, llegó sin problema alguno hasta donde estaba la presidenta, mientras los soldados disfrazados de civil, vigilaban que la prensa no se saliera del corral, nadie pudo detener al muchacho que encaró a la presidenta y le exigió atención, “claro que sí, ahorita te voy a atender, claro que sí te voy a escuchar, continuamos y ahorita me reúno contigo” señaló la presidenta. Sin embargo, el muchacho insistió, y la presidenta nuevamente le prometió que al final del evento lo atendería, todo esto ante la cara de los elementos de seguridad presidencial a los que el evento se les había ido de las manos.
El mensaje de Julio Menchaca Salazar, gobernador de Hidalgo, fue breve, reconoció que la presidenta ha visitado Hidalgo en 13 ocasiones; en tanto la presidenta enfatizó el valor de la educación pública y gratuita para la consolidación de una ciudadanía responsable, crítica y libre, además de dar a conocer que las visitas a los estados no se realizarán de viernes a domingo, sino que ahora comenzarán en día jueves.
Después del evento, alrededor de las 15:00 horas, la gente se arremolinó alrededor de la presidenta, pero de México, no la municipal que esperaba figurar más sin lograrlo, incluso con la misma gente que “no invitó”; mientras tanto, los representantes de la prensa como si hubieran sido secuestrados, por más de media hora no pudieron moverse de sus lugares, sin posibilidad de salir del corral ni al baño, como si la instrucción fuera: “qué ningún reportero se acerque a la presidenta”, mientras representantes de otros medios de comunicación que ni se acreditaron ni entraron al evento, realizaban su trabajo sin problema alguno.
Al final, la presidenta cumplió su palabra con la gente, la prensa se escabulló sin control mientras los encargados de la logística veían como nuevamente fallaron en un evento que bien pudo poner en riesgo a la presidenta de México, sin embargo, parecía que estaban mucho más preocupados por la prensa como si los reporteros fueran a “acosar” o a “atentar” contra la titular del Ejecutivo Nacional, en lugar de por cualquier otra persona que bien hubiera podido introducir un arma sin que nadie se diera cuenta.





