Claudicar no es opción…

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Pido la palabra

Con qué autoridad moral podría ver a la cara a mis hijos, a mis alumnos, a mis amigos cercanos, si saliese con la bobada de que “no se puede”, ¿Quién me ha autorizado para criticar a otros que se han atrevido a hacer algo diferente mientras yo me oculto en el anonimato de mi mediocridad?, ¿en qué momento la soberbia me convenció para creer que soy el poseedor de la verdad absoluta?, ¿cuál es la causa por las que mis miedos me han llevado a desestimar el valor que otros tienen de decir las cosas tal y como las piensan y salir con el consabido: “te lo dije”?

Evelyn Beatrice Hall en su obra “Los Amigos de Voltaire” acuñó la siguiente expresión tolerante y libertaria: “Puedo no estar de acuerdo con lo que dices, pero moriría por el derecho que tienes a decirlo”. Mucho fondo en pocas palabras; mucha sangre derramada en una larga historia de contradicción entre el decir y el hacer.

Agachar la cabeza no es la opción; cerrar los ojos no está en nuestra agenda; el mirar a otro lado mientras la batalla continúa es solo la estrategia del avestruz; “vivir es a cada momento”, pero el “dejar hacer, dejar pasar”, solo es un sofisma de la decadencia moral.

A la gente hay que motivarla para mirar hacia arriba, a tener como meta lo que está adelante, no podemos decirle que “no se puede”; ¿quién dice que no se puede? Como citaba un eslogan político de hace algunos ayeres.

¡Sí se puede y no hay más límite que nuestra voluntad!; para lograr lo que queremos tal vez nos lleve muchos años, quizá sea necesario caminar terrenos pedregosos y llenos de estulticia inmunda; probablemente en algún momento nos sentiremos cansados y pensemos en abandonar el camino trazado; justo en ese instante nos acordaremos de aquellos agoreros de la mediocridad que pensando en sí mismos, nos decían que “no se puede”; pero es precisamente en ese momento que la luz de nuestro valor nos deberá enseñar que el camino puede ser largo y sinuoso, pero al final satisfactorio el reto de haberlo vencido.

Entonces sabremos que no obstante las miles de millas por recorrer, ¡todo comienza dando el primer paso!

¡Reconocimiento a aquellos que se han atrevido a ser diferentes a los demás!

Las palabras se las lleva el viento, pero mi pensamiento escrito está.

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