Durante la homilía dominical celebrada en la Basílica Menor de Santa María de Guadalupe, mejor conocida como la Villita, en el sermón enfatizaron que el buen camino consiste en ser ejemplar.
El presbítero recordó que después de los domingos de pascua y de la divina misericordia, ayer se celebró el domingo del buen pastor, en donde se enfatiza en la importancia de dejar de lado el orgullo y permitir que Dios entre a los corazones y guíe las acciones.
Detalló que en los momentos más difíciles, Jesús no utilizó como mecanismo de defensa los insultos o las amenazas, por el contrario, subió al madero de la cruz cargando con los pecados de la humanidad.
Dijo “así nos pasamos toda la vida, el que me la hace la paga, buscamos desquitarnos, pero en los ámbitos de la higiene mental debemos dejarle todo a Dios, Dios lo ve todo, lo sabe todo y lo puede todo”.
Enfatizó en la necesidad de anteponer el amor propio por el amor a Dios y a su hijo, y en todos los ámbitos de la vida tener presente su modelo de amor, y obedecer el primer mandamiento “amarás a Dios sobre todas las cosas”.




