Memento
“And you speak of signs and wonders but I need something other, I would believe if I was able, I’m waiting on the crumbs from your table”
Crumbs From Your Table – U2
Borona viene del ámbito rural hispánico y tiene raíces antiguas, probablemente prerromanas o romances occidentales. Borona es uno de esos casos en los que, por cambios fonéticos regionales o por confusión oral, mutó y en algunos lugares se conoce como morona. Se refiere a miga, pedazo pequeño, desmenuzamiento de pan o alimento seco. Migaja surgió como diminutivo o derivado para referirse a los pedacitos que se desprenden, las sobras mínimas, lo casi nada.
Me chocan los pastes Kiko’s, la neta no son pastes, son empanadas. Su masa de hojaldre no lo hace digno de llevar el nombre de paste –ya hablaremos de él en otra ocasión–, cuya principal meta es ser una forma de aprovechar el alimento en su máxima expresión y solo desperdiciar la parte que era tocada por los dedos sucios del minero. Luego entonces –me mama decir esas palabras–, los pastes Kiko’s me chocan, dejan boronas por todos lados y para poder limpiarte tienes que sacudir con ahínco los lugares donde se alojaron las boronas.
Existen personas que son un sol con la gente de su círculo social, no el cercano, como podría ser su familia, sino ese círculo que le conoce –o cree conocerle– como “un agradable ser”. Sin embargo, detrás del telón, el personaje se queda en las tablas y al traspasar las bambalinas –de esa palabra también haremos algo– todo cambia. El papel se termina y solo queda la verdadera personalidad.
He conocido varias personas así, que con sus “amistades” son bondadosas, desprendidas, afables, alegres. En una “comida de negocios” pueden facturar miles de pesos, pero al otro día ese personaje se guarda, solo queda la persona, una persona sumamente cruda, que compra los bolillos contados. La alegría se esfuma y, en lugar de inspirar amor, solo permea el miedo, el rencor y hasta el asco entre el círculo cercano, su familia. Quien era una luz social ahora solo es una sombra en la familia.
En uno de los nuevos episodios de “Malcolm el de en medio: La vida sigue siendo injusta”, Hal realiza un viajesote existencial, durante este, cae en cuenta de que él es un pastel, uno de felicidad, y de quien la gente puede tomar rebanadas y nunca se termina, porque esa es su misión en el mundo: ser alguien que puede darse a varias personas, no en migajas, sino en partes. Una borona dista mucho de una rebanada, las boronas son las sobras, aquello que ya nadie quiere, que regularmente va al piso o a la basura.
Hay personas “paste” cuya manera de dar amor es como el estilo Kiko’s, que da la mitad en boronas porque al consumirse brincan por todos lados. Y hay quien sus boronas son como el paste tradicional, del que solo queda lo sucio, el desperdicio, aquello que ya “casi” nadie quiere.
Me gustan los pastes tradicionales, de esos que hasta las “costuras” puedes comer, que son ricos y no quieres desperdiciar, porque hasta en las pequeñas partes hay mucho sabor.
Por eso, cuando hoy alguien habla de “boronas, moronas o migajas” en el amor, en la política o en la vida, no habla de pan, habla de lo poco que cae de la mesa de otros. Y es que cuando hay hambre, las migajas son un paliativo, aunque no sacian como lo haría un bolillo, un paste o un amasijo.
La conseja de hoy
Esta –aunque no lo parezca– es una de las colaboraciones más personales que he realizado y creo que algunas personas podemos compartir. No es sencillo ver cómo alguien es una lindísima persona con los demás, pero uno solo recibe las sobras. Y como digo yo: “No quiero conformarme con boronas, cuando merezco el paste entero”.




