La emergencia energética en Ucrania se está agravando al prolongarse los cortes de suministro también en el oeste del país, lo que ha llevado a que millones de personas vivan con sólo unas horas de electricidad al día debido a los ataques rusos contra la infraestructura esencial.
Aunque las labores de reparación continúan noche y día sin interrupción, algunos reactores nucleares bajo control de Kiev todavía no han podido restablecer completamente su producción después de los masivos ataques aéreos que Rusia lanzó el sábado contra la red eléctrica, según informó el operador Ukrenergo.
Los daños sufridos por varias líneas de alto voltaje y subestaciones en Ucrania occidental, así como por dos importantes centrales térmicas, han llevado a que este lunes los habitantes de Leópolis y de otras zonas contiguas a la frontera europea recibiesen menos de siete horas de electricidad, con temperaturas de aproximadamente diez grados bajo cero.
Olor a diésel
«La ciudad ya no huele a café sino a combustible quemado», contó Vitali, un programador de 37 años, en una calle franqueada de generadores portátiles situados a las entradas de tiendas y cafeterías.
Mientras el casco histórico se ha llenado del sonido ensordecedor de docenas de generadores, algunas cafeterías se han convertido en improvisados puntos de calefacción, donde los vecinos también pueden cargar sus móviles o trabajar en sus portátiles.
Sin embargo, en otras los clientes se sientan a las mesas a la luz de las velas, pues no todos los locales pueden permitirse un generador y el combustible necesario para encenderlo a diario sin incrementar los precios de forma drástica.
Los habitantes de Leópolis organizan sus vidas alrededor de los planillos de suministro eléctrico publicados cada tarde para el día siguiente.
Recurren a linternas y lámparas a pilas para recorrer las calles o sus apartamentos en la oscuridad y llevan múltiples capas de ropa para protegerse del frío en los hogares, donde la calefacción suele depender del suministro eléctrico.
La situación no es aún tan grave como en Kiev o en el este del país, reconoció a EFE Nazar, un maestro de 43 años, cuya escuela funciona gracias a generadores.
Las redes de comunicación, pese a la presión bajo la que se encuentran, siguen funcionando y la infraestructura crítica dispone de mecanismos de reserva para mantener el suministro de agua y calefacción, dijo este lunes el alcalde, Andrí Sadovi.
Una situación de vida o muerte
La población ucraniana ha acumulado tantos dispositivos de almacenamiento de electricidad, que según varios expertos su capacidad total equivale ya a la generación de un reactor nuclear.
Sin embargo, la prolongación de los apagones planificados quiere decir que muchos ya no pueden cargarlos durante los breves momentos en los que vuelve la luz.
Esto supone un riesgo especial para las personas cuya vida depende de un suministro ininterrumpido de electricidad y llena de ansiedad constante a Maria Siniovska, una vecina de Jlivchani, un pueblo a solo 10 kilómetros de la frontera polaca.
En casa, Siniovska cuida de su hija Jristina, de siete años, que debido a la parálisis provocada por una atrofia muscular espinal (AME) necesita un ventilador para respirar.
«También tenemos que usar otros dispositivos varias veces al día», destacó Siniovska, cuya lucha diaria por la vida y el bienestar de su hija se ha visto dificultada aún más por los ataques rusos.
Por ahora, el acumulador eléctrico que la familia ha comprado gracias a una campaña de micromecenazgo consigue proporcionar la electricidad necesaria durante los apagones, pero Siniovska está preocupada por lo que podría pasar si se alargan demasiado o si el dispositivo se estropea.
Entre la desazón y la esperanza
Después de que los drones rusos hayan atacado la región durante tres noches consecutivas, la población teme que la situación pueda empeorar todavía más.
«Puedo ver la factura que le pasa a la gente, porque no importa lo fuerte que uno sea, la situación en su conjunto es deprimente», dijo a Malgorzata Tasiemska, una voluntaria polaca que ayuda a distribuir generadores.
«Los ucranianos no van a ceder ante la presión rusa», subrayó, sin embargo.
Si los rusos siguen atacando, advierten los expertos, los apagones podrían continuar a lo largo de la primavera y el verano, por lo que piden más defensas aéreas y armamento para contraatacar objetivos rusos.
Sin embargo, se mantiene la esperanza de que las reparaciones ininterrumpidas logren seguir subsanando los daños, en especial si se aceleran los envíos de equipamiento de parte de los aliados de Ucrania.
El alargamiento de las horas diurnas y la prevista subida de las temperaturas también podrían ayudar a reducir la carga de la infraestructura al reducir el consumo eléctrico e incrementar la producción de energía solar.
«La primavera está cerca. Vamos a perseverar», dijo el alcalde de Leópolis.