Tailandia dio este domingo un giro inesperado con el respaldo mayoritario en las elecciones generales al partido conservador Bhumjaithai (BJT) del primer ministro Anutin Charnvirakul, mientras también votó en paralelo a favor de cambiar una Constitución heredada de la antigua junta militar (2014-2019).
El país del Sudeste Asiático vivió una intensa jornada de voto dual, en la que se celebraron unas elecciones anticipadas convocadas por Anutin junto con un referéndum que preguntaba a la ciudadanía si considera necesario cambiar la Constitución, marcada por el periodo castrense.
Alrededor del 60 % de votantes, con el escrutinio casi completo, apoyó el cambio constitucional, como estaba previsto. Sin embargo, los sondeos fallaron en cuanto al resultado electoral: el reformista Partido del Pueblo (PP), favorito y gran promotor del plebiscito, quedó en segundo lugar, muy por detrás del conservador BJT.
Según los resultados provisionales de la Comisión Electoral, el BJT de Anutin se haría con al menos 195 escaños de los 500 en liza, seguido del PP (114) y el populista Phue Thai (PT) de los Shinawatra (78). Para formar gobierno se requiere una mayoría simple de 251 escaños.
«Aceptamos con humildad la decisión del pueblo», declaró a los medios Anutin desde la sede de su partido en Bangkok. «La victoria de hoy es la victoria de todos los ciudadanos», añadió.
Se trata de un resultado sorprendente para un partido que en las últimas elecciones, celebradas en 2023, apenas logró 70 escaños, y una derrota especialmente dura para el PP.
Su predecesor, Avanzar, arrasó en los comicios de 2023 con un ambicioso programa de reformas que apuntaba a la sacrosanta Casa Real y al Ejército, muy poderosos en un país de frágil democracia, si bien no pudo gobernar por el veto del entonces conservador Senado.
«Tenemos que permitir al ganador formar Gobierno», aceptó en una rueda de prensa el líder del PP, Natthaphong Ruengpanyawut, quien subrayó su respeto «al sistema parlamentario».
El Partido del Pueblo dejó de lado para estos comicios algunas de las reformas más ambiciosas de su movimiento, entre ellas la que señalaba a la draconiana ley de lesa majestad, peticiones que aún le causan problemas con la Justicia y por las que su formación predecesora fue disuelta.
La marea ‘naranja’ dejó visible su decepción en la sede del PP en la capital tailandesa, bastión del movimiento.
«Estoy decepcionada porque pensaba que ganaríamos más votos. Nunca imaginé que el BJT lideraría por un margen tan amplio», dijo a EFE Thanakhan Ramarn.
Líder nacionalista
Anutin llegó al poder en septiembre, después de un periodo tumultuoso en el que dos predecesores, Paetongtarn Shinawatra y Srettha Thavisin, del PT -que llegaron al Gobierno con inesperadas alianzas después del bloqueo a Avanzar-, fueron destituidos en polémicas decisiones del conservador Tribunal Constitucional.
El BJT pactó un gobierno en minoría, gracias al apoyo del PP, con la promesa de convocar elecciones anticipadas, algo que hizo a mediados de diciembre, en medio de combates entre los Ejércitos de Tailandia y Camboya por su histórico conflicto fronterizo.
Anutin, que ha cambiado de socios desde que se estrenó como ministro de Salud en 2019, aliándose entonces con el partido del primer ministro Prayut Chan-ocha, el general golpista de 2014, ha logrado para estos comicios convertir a una formación con influencia regional en un actor destacado en política nacional.
Lo ha hecho atrayendo a sus filas a prominentes clanes políticos y centrando gran parte de su discurso y campaña en mensajes nacionalistas y patrióticos.
«El nacionalismo está en el corazón de todos los miembros del Bhumjaithai», proclamó hoy Anutin.
El conservador subrayó su compromiso con «gestionar el país con firme apego al sistema democrático con el rey como jefe de Estado, teniendo siempre como objetivo el beneficio de la nación, la religión, la monarquía y el pueblo».
Según los datos provisionales, el partido conservador ha logrado imponerse en la gran mayoría de las circunscripciones que hacen frontera con Camboya, además de en muchas otras zonas a lo largo de la nación, en un momento de debilidad económica.
Se espera que Anutin comience ahora negociaciones para buscar aliados y llegar a los escaños necesarios para formar gobierno, con posibilidades como una coalición de fuerzas tradicionalistas o asociándose con el Pheu Thai.
Los partidos aún tienen hasta el 9 de abril para hacer reclamaciones antes de los resultados oficiales, si bien se espera que la Comisión Electoral anuncie los provisionales en una rueda de prensa una vez se llegue al 95% del escrutinio, lo que podría ocurrir el mismo lunes.
En cuanto al proceso de cambio de la carta magna, se trata de un largo proceso con otros dos plebiscitos previstos, que muchos tailandeses consideran el paso real hacia una democracia plena.


