Apenas transcurrieron 118 segundos, del minuto 22 al 24, entre el 1-0 y el 2-0 de Hogh para el Bodo/Glimt en su duelo contra el Manchester City, fulminado entonces, goleado después (3-1), en inferioridad numérica más tarde por una imprudencia de Rodrigo y alarmado por sus últimos resultados, pero virtualmente clasificado para las eliminatorias, aunque con el top-8 todavía en duda.
La derrota es un paso atrás. No peligra su clasificación, pero sí su presencia entre los ocho primeros de la tabla, directo a octavos. Lo sufrió hace un año, cuando cayó en la ronda intermedia con el Real Madrid. Ahora ni se planteaba tener que jugar la fase previa a los octavos, pero puede ocurrirle de nuevo. En la última cita recibe al Galatasaray. Sólo ha ganado dos de sus últimos seis duelos entre todos los torneos. Es una seria advertencia.
Las bajas tampoco son ninguna excusa para el conjunto inglés, que contó con Ryan Cherki, Phil Foden, Rodri Hernández o Erling Haaland desde su once titular, a tres grados bajo cero durante el partido, en el que se quedó aún más frío el conjunto habitualmente celeste, este miércoles de negro completo, cuando de repente encajó dos goles sin esperarlo.



