EL PEQUEÑO TIMMY
Apenas se vislumbra un proceso electoral y las rémoras, los parásitos, y las acémilas de la política comienzan a alborotarse. No es de a gratis que ahora los senadores y senadoras; diputados y diputadas; y cualquier otro personaje que quiera continuar una vida de lujo y poder al amparo de la política, comience a repartir apoyos, a realizar reuniones vecinales, o bien a poner logros fingidos en espectaculares, aunque no sean los propios, y en caso de Morena, pongan los de la presidenta Claudia Sheinbaum, porque todo parece indicar que ante la falta de resultados apostarán a que la imagen de la mandataria federal los haga seguir gozando de sus vacaciones bien pagadas.
Eso de que siempre los mismos, fue una de las críticas más severas de Andrés Manuel López Obrador, quien refirió varias veces que los mafiosos del poder se las gastaban para continuar en él de una u otra forma, ya fuera en un puesto o en otro, pero al fin y al cabo, siempre los mismos.
Lo advertido por AMLO, parece repetirse en Hidalgo, pero no por el PRI o el PAN o esos partidos mafiosos y ambiciosos del poder, sino por Morena que ya está llena de los que antes eran del PAN y del PRI, que nuevamente ya comienzan a buscar el siguiente hueso.
Con lo anterior, lo único que van a lograr que es una vez que se acaben los perfiles emanados de la verdadera lucha social, se comience a desgastar el movimiento en el que México puso toda su esperanza, pero que comenzó a fallar en el momento mismo en el que le abrieron la puerta a tantos desvergonzados, cínicos, sinvergüenzas y vividores que han traído sus mañas a Morena.
Lo que comienza a doler entre la población, no es que hagan las marranadas que se han hecho siempre alrededor de un proceso electoral, sino que ellos hayan prometido que no lo harían jamás y ahora que se les ve, están más enlodados que un puerco en un chiquero. Además de asco, es una vergüenza que nuevamente los mismos perfiles de siempre, antes vestidos de PRI y de PAN ahora toquen la puerta para pedir el voto con un chaleco color Morena, y lo más difícil para la gente es verlos y pensar “¡Ah chinga! ¿Qué no eran estos a los que íbamos a quitar?”.
Morena está contaminada, ¿quién la descontaminará? El que logre desempuercarla, es decir, sacar a todos esos parásitos y parásitas vividoras de la política, un buen morenista será. Lo malo es que son demasiados y nadie se va a querer ir por sí mismo y sin llenar su cuenta, que es lo que actualmente está sucediendo con estos ambiciosos, traga cuando hay, que buscaron llegar al poder nada más para hincharse los cachetes como hámster o ardilla en días de abundancia. No traicionar, lo dijo AMLO y estos al primero que traicionaron, con su incongruencia y ahora con sus campañas anticipadas, fue al pueblo.


