CINE DE AYER
Dentro de la retrospectiva dedicada a Leonardo Favio en la Cineteca Nacional, tuvimos la oportunidad de ver su primer largometraje Crónica de un niño solo.
Filmada en 1965 sobre un guión del propio realizador, cuyo verdadero nombre era Jorge Jury Oliveira, la cinta narra la historia de Polín (Diego Puente) un huérfano maltratado por los prefectos del orfanato y por sus propios compañeros.
Ha aprendido a defenderse a la mala y por ello golpea al prefecto que lo agredió, por lo que es enviado a la correccional, de donde consigue escaparse.
Pero descubre que no es tan fácil ser libre en una sociedad en la que impera la injusticia.
Aunque el filme está dedicado a su mentor, el realizador Leopoldo Torres Nilsson, recuerda más bien Los 400 golpes, una de las cintas más representativas de la Nouvelle vague, de Francois Truffaut.
Las fotografía en blanco y negro de Ignacio Souto le da un tono neorrealista al asunto.
Favio se reserva el papel de Fabio, un bribón de barrio que conoce Polín.
Crónica de un niño solo fue un prometedor debut del realizador que obtuvo el Connor de plata de la Asociación de Críticos Argentinos y del Premio Fipresci en el Festival de Mar de Plata, y fue el comienzo de una interesante carrera como realizador, que desgraciadamente no tuvo el éxito que obtuvo como cantante con clásicos como Fuiste mía un verano o Quizá simplemente le regale una rosa.



