Más que la mera verdad

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LAGUNA DE VOCES

En cada casa donde uno ha vivido, quedan guardados los primeros recuerdos que tuvimos de niños, la prisa absoluta de la adolescencia; la fugaz certeza de que la vida es lo que tenemos ante los ojos, de la juventud; la seguridad de que es posible cambiar el destino; y finalmente, la aceptación de que vivir es un juego dramático en que muchos pierden y pocos, muy pocos, resultan ganadores de un cielo en vida que los demás nunca tendrán, y que por eso, le desearán con toda el alma, que ya difunto se vaya al infierno.

Es posible afirmar que todos, absolutamente todos, tuvieron en algún instante de su existencia, la oportunidad de ser parte de los personajes VIP, pero dijeron que no, porque nacieron con afición absoluta al martirio, a las continuas crisis económicas que los llevaron a la tumba con un sentido rencor hacia ellos mismos. Tal vez se ganaron el paraíso por adelantado, aunque para llegar a esos rumbos no basta con presentar la cartilla del sufrimiento, sino de las acciones solidarias hacia sus semejantes.

Y el problema más grave, es que los aborrecibles ricachones que usted y yo conocemos, de lejos por supuesto, y en un país como el nuestro me refiero a engendros como el “Tío Richy” y secuaces, resultan como más calificaciones aprobatorias en su boleta de egreso, porque simple y sencillamente decidieron que lo primero era tener, para tener algo que dar. Aunque claro está que de ningún modo su pensamiento fue en ese orden.

El hecho sin embargo que un jodido no puede ayudar a otro jodido, y que un sujeto de marras como el mencionado, además de todas las fechorías que no lo son, porque simplemente se trata de explotación del hombre por el hombre, logró crear orquestas sinfónicas con niños sin recursos, y le paro de contar porque no conozco otras de sus labores filantrópicas, pero que seguro existen.

Ni lo piense, porque no hago una defensa de un personaje siniestro como el anotado, pero tampoco es posible decir que sea el Diablo en persona. No es así.

Los empresarios siempre han procedido de esa manera, porque su objetivo central es la ganancia, y si en ese proceso pueden hacer, de paso y por publicidad, una acción buena, la harán, lo que una multitud de descamisados, como decía la Evita, no podrán ni en sueños.

¿En qué momento usted, miles, millones, decidieron que en su ruta de destino no apareciera la oportunidad de ser parte de esos menos, poseedores de tanto y tanto dinero? ¿Lo recuerda, tiene anotado el día y la hora en que dijo que no, que en esta vida simplemente no podían asumir ese papel?

Sepa.

Pero si pudiéramos regresar a cada una de las casas que rentó nuestro padre para llevar su prole en esa colonia que poseía una iglesia estilo semi gótico, por quién sabe qué razón, tal podríamos echar mano a la memoria y dar con ese instante, no para arrepentirnos por el “no” rotundo que dijimos, sí para que en una de esas podemos aconsejar a alguien y decirle que solo puede ser solidario si se tiene algo para serlo, y con regularidad ese algo son recursos económicos.

Hablo del terreno simple y llano de la vida, la que se camina con lo que hay a la mano, o se deja de recorrer porque la desesperación tocó al destino, el nuestro, y de plano canceló el viaje.

Hablo también de que, con toda seguridad, la elección que le cito, solo es de una opción, que por lo tanto cancela la otra, y que, si el que optó por fincar su existencia en la lana, puede que haga uno que otro bien a su semejante, pero de corazón, de alma, nunca lo hará, y por lo tanto se irá derechito a donde el fuego nunca para.

Pero eso es lo que dice el grupo que se llama legión, legión de resentidos, con un pecho grandísimo donde solo tiene morada el rencor. Más que la mera verdad.

Mil gracias, hasta mañana.

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