Agenda Educativa
En el artículo anterior dejamos abierta una pregunta: ¿estamos ante una política orientada a fortalecer la investigación científica o frente a una estrategia para atender el problema del relevo generacional en los centros coordinados por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI)? La respuesta parece ser ambas.
De acuerdo con el Programa Sectorial de Educación 2025-2030, el programa de inserción laboral en los centros de investigación busca fortalecer el sistema científico nacional y contribuir al reemplazo generacional en las instituciones de educación superior y los centros públicos de investigación. Se trata de un desafío importante si se considera el envejecimiento de parte de las plantas académicas y la limitada creación de plazas durante los últimos años.
Aunque todavía no se conocen los recursos destinados al programa, la convocatoria permite identificar algunas de sus características. En primer lugar, se busca incorporar personal altamente calificado, ya que el grado de doctorado constituye un requisito fundamental. También, el registro del currículum en la plataforma Rizoma sugiere la intención de atraer perfiles vinculados o potencialmente vinculados al Sistema Nacional de Investigadoras, el famoso SNI.
La convocatoria también articula las plazas con quince Líneas Nacionales de Investigación Estratégica, las cuales guardan una clara relación con los Programas Nacionales Estratégicos (PRONACES) impulsados durante la administración anterior. De esta manera, la contratación de nuevos investigadores no solo responde a necesidades institucionales, sino también a prioridades definidas desde la política científica nacional.
El proceso de selección contempla tres instancias de evaluación: una comisión técnica integrada por especialistas de los centros, las comisiones dictaminadoras de cada institución y un comité final coordinado por la SECIHTI. En principio, el esquema busca combinar la evaluación académica con criterios de política pública.
Sin embargo, quedan preguntas abiertas; ¿Hasta qué punto participaron los propios centros de investigación en la definición de las agendas y perfiles académicos que orientan esta convocatoria?, ¿No habría sido deseable un proceso más amplio de consulta y construcción de consensos? La discusión remite a un tema de fondo: el equilibrio entre las prioridades nacionales de investigación y la autonomía académica de las instituciones.
La convocatoria cerró el pasado 22 de junio. De acuerdo con información difundida en redes sociales, se registraron más de cinco mil solicitudes para apenas doscientas plazas. Más allá de los resultados finales, esta cifra revela una realidad innegable: existe una amplia generación de jóvenes investigadores que busca incorporarse al sistema científico nacional y que demanda oportunidades laborales estables para desarrollar su trabajo.



