POR LA REGIÓN
Si de algo debe estar atento el ingeniero Víctor Velázquez Rangel, presidente del Consejo de Administración de la Cooperativa La Cruz Azul, es de lo fácil que un poder que le fue otorgado por la casi totalidad de los cooperativistas, puede generar la imposibilidad de comprender la realidad, algo que ya ocurrió a quien ocupó esa responsabilidad con los resultados de todos conocidos.
Su reelección al cargo ha implicado un paso decisivo para poner en marcha la tarea, luego de recuperar la planta de Ciudad Cooperativa, de reconstruir los cimientos éticos y plenos del cooperativismo, que dieron origen a La Cruz Azul, y por lo tanto mantener como única vía de solución para cualquier eventual conflicto, la vía legal y el diálogo, amén de un contacto permanente con la primera autoridad del Estado, el gobernador, Julio Menchaca Salazar.
Velázquez Rangel logró, en primera instancia, siempre en el plano de las leyes, recuperar la planta y abrir espacios permanentes para el diálogo con los socios cooperativistas, sus familias, cada una de las personas que dan vida y destino a la Ciudad Cooperativa. Esa tarea cotidiana deberá mantenerse, porque solo así habrá de unir aún más a los trabajadores. Esa es la piedra angular de su gestión.
Y también, sin duda, la capacidad para el diálogo, y la negativa a escuchar todo tipo de lisonjas, que abundan cuando el poder es grande, porque estas solo buscan intereses muy particulares a través del halago fácil que, casi por efecto inmediato, lleva a la soberbia, y la soberbia a la perdición.
Es un buen momento para alertar sobre este aspecto. Porque seguramente entre sus más cercanos, habrá los que siempre le han hablado con la verdad, mucho antes de que asumiera el cargo que hoy tiene, y que hoy mismo proceden de la misma forma: no le mienten, no le sueltan lisonjas gratuitas y sin sentido. Esos son los personajes que debe oír siempre, porque de ello depende un buen futuro para la cooperativa más importante en la memoria de los hidalguenses: La Cruz Azul.




