Crónicas de mis 30 años: la música

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Solo le pido a Dios – León Gieco

Sonaban en la radio los primeros acordes de “Yo Quisiera” de Reik y me puse a reflexionar sobre las grandes canciones que han acompañado el setlist de mi vida. Cada recuerdo trae consigo una melodía. Desde “I will always love you” de Whitney Houston y mi yo pequeño viendo Titanic censurada en el 5, hasta “September” de Earth, Wide & Fire, que está asociada a bellos momentos de mi adultez.

La música ha sido una vital compañera en mi sendero y no me imagino un mundo sin ella, quizá por eso entiendo muy bien la canción de “Vivo por ella” de Andrea Bocelli y Marta Sánchez, y no me cabe en la cabeza que alguien pueda vivir sin esta belleza, tan carismática como polifacética.

Me gustan muchísimo las canciones de Leo Dan, Leonardo Fabio, Piero, entre tantos otros artistas que me recuerdan preciosos momentos a lado de mi familia. Y casualmente de la que más me acuerdo es “El último beso”, que a mi papá le encantaba escuchar al manejar en carretera, no sé, tal vez eran sus pensamientos intrusivos hablando.

Fui creciendo y descubriendo nuevos géneros, nuevos artistas: Bronco, Joan Sebastian, Juan Gabriel, Ana Gabriel, José José, Los Temerarios, entre otros tantos que eran el setlist de la vida de las personas que yo quería, pero pronto comenzaría a forjar mis propios gustos, sin olvidar nunca mis raíces.

Comencé esta columna hablando de Reik porque esa fue la primera banda que yo escuché por gusto propio, me compré su primer disco (pirata) y me lo aprendí de cabo a rabo. De hecho, lo escuché tanto que aunque conservo el CD, sería imposible hacerlo sonar hoy en día.

La primera vez que lloré por un amor fallido, ahí estaban Los Bunkers y “Llueve sobre la ciudad” para acompañar el momento y la rola que me dedicaron y me dolió hasta los huesos fue “Perdón” de Camila. Porque la música también es para llorar, diría Chente a su compositor estrella, mi tocayo de apellido Urieta.

Y un día, sin buscarlo y sin pretenderlo, apareció ante mí la canción que se convertiría en el amor más bonito que tuve a primera oída y que todavía es mi canción favorita: “Escríbeme en el cielo” de Sentidos Opuestos. Un hitazo que no les podría explicar porque ni yo mismo entiendo cómo un dueto que apenas reapareció tenga una joya tan espectacular entre sus canciones. Sin duda, es cine, como dirían los chavos de hoy.

Casi cumplo 30 años y me da orgullo decir que yo sí tengo una canción favorita de cada artista que he escuchado, porque de alguna u otra manera, esa melodía se coló en mi corazón y nadie la movió de ahí nunca más.

Nota: Vino 31 Minutos y no tocaron “Mi Castillo de Blanca Arena con Vista al Mar”, mucho corazón en ese concierto, pero si me lo preguntas, poca alma.

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