Ante la premura de la máxima competición futbolera del orbe, hoy más que nunca, la designación de Pachuca como sede de entrenamiento de la selección de Sudáfrica rumbo al Copa Mundial de la FIFA 2026, representa una gran oportunidad para proyectar al mundo la riqueza cultural, histórica y humana de la ciudadanía y autoridades de esta capital hidalguense.
Una de las características de la afición hidalguense es esa gran cualidad como anfitriones, así como ese amor por el balompié.
Sin embargo, también se vive diariamente como ciudadanos; con las calles deterioradas, las vías de circulación muy saturadas, así como los ya muy presentes problemas de movilidad e inseguridad que no pueden maquillarse ante los ojos internacionales.
El Mundial no sólo debe significar espectáculo y turismo; también tendría que convertirse en un llamado urgente para dignificar los espacios públicos y mejorar la calidad de vida de quienes habitan en Pachuca el famoso día a día.
Habrá diversas y variadas opiniones, al igual que críticas, pero también esperanzadoras, de lo que representa este momento para la capital hidalguense.




