Hacer las cosas diferente

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Renny Harlin es el nombre del director finlandés que, después de hacer cine sin mucha pena ni gloria en Hollywood (a excepción tal vez de “Duro de Matar 2” o “Riesgo total”) logró convencer a Lionsgate de una apuesta muy arriesgada: realizar una película de terror en tres partes no autoconclusivas y estrenarlas cada año (del 2024 al 2026), en lugar de inclinarse por hacer una miniserie o apuntar a otro género, como el fantástico (que gracias al Señor de los Anillos o Harry Potter, sabemos que funciona).

Yo vi la primera parte y me pareció escandaloso y atractivo (por partes iguales) el hecho de que no se nos contara cómo iba a terminar el filme; pero eso debieron pensar igualmente muchas otras personas, ya que a pesar de que recaudó lo suficiente para considerarse un buen negocio, “el hype” por la situación bajó y las partes 2 y 3 recaudaron la mitad de su antecesora (respectivamente).

Pero vaya, el Señor Harlin se atrevió a hacer algo distinto, con los riesgos que eso puede implicar, por lo que su ejemplo me sirve de ancla para hablar de las personas que se atreven a “salirse de la caja” a encontrar el resquicio, a “ser mañosos para bien”. Y es que este mundo es para aquellos vivos que saben tener buenas ideas y ponerlas en práctica.

Siguiendo con el tema del cine, puedo decir también que desde ya hace algunos años, los productores y directores de México están apostando por darle un giro a las comedias que nos traían cada año, como por ejemplo “La Señora Influencer”, “Qué #8/& Sofía” y, actualmente “Deseo”, películas que si bien podrán no ser del gusto de todos (especialmente de aquellos que van al cine esperando una cinta romántica) llegaron con propuestas arriesgadas y por demás interesantes.

Otro orgullo de nuestro país es el primer auto eléctrico fabricado acá, que se llamará Olinia y que comenzará su producción a gran escala este año, lo que se traducirá en su introducción en un mercado cada vez más competitivo, ¿podrán los ingenieros mexicanos hacerle frente a grandes marcas o se quedará este vehículo como un simple recuerdo? Aunque fracase, al menos se pensó en que sí se podría y eso, eso ya es ganancia.

Otra Señora que pensó diferente, pero que en este caso “no la sacó del estadio” ni estuvo cerca siquiera, fue Clara Brugada, la Jefa de Gobierno de la CDMX, quien, decidió ejercer el presupuesto de imagen urbana para lanzar la campaña “Ajolotización” y pintar de morado y con la representación de esta especie, gran parte de la ciudad, lo que generó molestia en la mayor parte de la población, quienes, dejando de lado las quejas por el presupuesto, señalaron que en algunos casos solo se esparció la pintura por lugares que necesitaban una verdadera restauración. Ah, ¡qué recuerdos me trae saber que en Cubitos pasó algo similar! Pero de eso no vamos a hablar, porque está muy fresca “la pintura” que Jorge Reyes mandó aplicar en el Jardín del Arte, otro mal intento de “pensar diferente”.

Y antes de que esta columna se vuelva muy política y termine escribiendo sobre Mario Delgado, su “salirse de la caja” y declarar como “La Chimoltrufia”, me despido, confiando en que mucha gente en este mundo seguirá innovando, pensando cómo hacer la vida más cómoda o mejor para todos y exigiéndose dar lo mejor de sí en los protocolos y manuales ya establecidos, porque de nada sirve hacer las cosas de forma diferente si al final se harán peor. La innovación está hecha para mejorar, si no simplemente es una idea sin futuro.

Nota: Un saludo para el D.T. de los Tuzos, que innovó tanto que se quedó sin ideas al final, tristísimo lo del Pachuca.

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