Especialista destaca beneficios de parto en movimiento

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La egresada de la Licenciatura en Enfermería por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), Gabriela Monter Juárez, señaló que el parto en movimiento es una propuesta obstétrica empática que respeta la fisiología del cuerpo.

La especialista en atención prenatal explicó que la nueva tendencia busca que las personas con capacidad de gestar tengan mayor libertad para elegir la postura durante el trabajo de parto, como cuclillas, cuatro puntos, de lado, sentadas o en posición vertical, ya que la clave está en la biomecánica de la pelvis. 

Detalló entre los beneficios de esta práctica: una menor probabilidad de cesáreas, desgarros, reducción en el uso de anestesia, mayor rapidez en la fase de expulsión y un incremento en la satisfacción de la mujer. 

Lo anterior, explicó, debido a que la pelvis está formada por cuatro huesos: el sacro, el cóccix y los dos coxales, que durante el embarazo poseen mayor movimiento derivado de la hormona relaxina, la cual flexibiliza sus articulaciones y permite pequeños ajustes que modifican los ángulos y amplían los espacios internos para facilitar el paso del bebé.

Apuntó, que todo ello contrasta con la postura ginecológica clásica, un modelo biomédico occidental pensado sobre todo para la comodidad del personal de salud o quien asiste a la persona gestante, pero que no favorece la mecánica natural de la zona pélvica, ya que puede hacer el proceso más lento o aumentar la probabilidad de una episiotomía, es decir, un corte entre la vagina y el periné.

Por ello, aseveró que brindar esta libertad de elección se recomienda en embarazos de bajo riesgo o con comorbilidades relativas, como diabetes gestacional o hipotiroidismo, siempre bajo valoración profesional, pues estas condiciones no influyen en el acomodo físico; en contraste, comentó que este método no es viable en casos de preeclampsia severa, cardiopatías o lesiones previas en la estructura ósea, como fracturas o displasia congénita de cadera.

Monter Juárez refirió que, como parte de esta perspectiva obstétrica, se debe garantizar un entorno respetuoso, empático y tranquilo que favorezca la liberación de oxitocina, conocida como la “hormona del amor”, la cual contribuye a que la persona se sienta segura y a que su cuerpo responda de manera más favorable durante el alumbramiento.

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