Título del libro: Tu mentira más dulce
Autor: María Goodin
Editorial: Rocaeditorial
Año: 2013
Tu mentira más dulce es un libro que llegó a mí unos meses después de la muerte de mi abuela; como han llegado los libros más importantes en mi vida: de una mesa de descuento y llamando mi atención por lo llamativo de su portada. La reseña en la contraportada me permitió darle una oportunidad a pesar de que no era lo que más me llamaba la atención:
Meg creció en un mundo donde la comida y la fantasía se mezclaban: su madre la dejó reposar en la despensa como si fuera un pan, porque era un bebé muy pequeño y tenía que crecer; y utilizaba sus dientes de leche como abrelatas de tan afilados que eran.
Lo que parece un argumento sacado del manual del surrealismo, es un libro en donde la realidad se mezcla con lo fantástico, a partir de la mente humana. El argumento de Tu mentira más dulce, nos presenta una realidad que da cuenta de la necesidad del ser humano de mantener una parte de lo metafísico, aunque las personas entiendan la realidad de manera exclusiva a partir del paradigma de la ciencia.
En este libro, Meg crece resentida por el mundo ficticio que su madre construyó para ella de niña, su yo adulto se aferra a la ciencia, dentro de un paradigma en donde todos los imaginarios son descartados. Cuando su madre enferma y tiene que regresar a su ciudad de orígen a cuidarla, Meg ve la oportunidad de investigar sus verdaderos orígenes, más allá de las fantasías que su madre tejió para ella y de las cuales no la ha podido sacar. Sus investigaciones la llevan a una realidad sumamente cruel, en donde las fantasías, las hadas y los duendes inventados por su madre, parecían mejores opciones que el mundo de dolor en el que les tocó vivir.
A lo largo del libro, el personaje de Meg pasa por procesos complejos: del deseo genuino de saber sobre su niñez, transitando por el enojo, la incredulidad, la duda, el horror al descubrir el pasado y la negativa de seguir investigando. A su complejo proceso psicológico, se superponen las fases tempranas de su duelo, que vive de manera paralela: negación, ira, negociación, depresión y aceptación.
Tras su proceso de investigación, la única certeza que le queda es el inmenso amor de su madre para con ella, y que esta enfrentó la realidad como pudo, criándola de la mejor manera, en los últimos capítulos del libro pasa de la disociación enfocada en investigar sobre su padre, a la certeza absoluta y hórrida de que su madre está muriendo y no es capaz de hacer nada para detener lo que está por ocurrir:
No puedo hacer que la luz no desaparezca, ni que la brisa deje de ser cada día más fría, no puedo hacer que las flores no se marchiten ni que las hojas no caigan de los árboles. El otoño llegará, seguido del invierno y la primavera, y cuando el verano vuelva no lo reconoceré, No habrá tartas en el horno cuyo aroma salga por las ventanas abiertas de la casa, ni tarrinas de helado casero en las bandejas del congelador. No cogeré frutos del bosque mientras hablo con mi madre de nuestras vidas…
El libro es intenso, la redacción nos permite experimentar el enojo, la frustración y la tristeza de Meg, la ansiedad anticipada de la pérdida y el proceso lento de aceptación de lo que viene, sin que las hadas, la comida fantástica y los árboles, dejen de moverse en un mundo poblado de miedo, dolor y tristeza, pero también aceptación, esperanza y sanación.
Sarahi Isuki Castelli Olvera es Doctora en Ciencias Sociales (UAEH). Profesora Investigadora de la Facultad de Comunicación en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Línea de investigación: Cultura visual en la gráfica contemporánea. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel 1




