CINE DE HOY
La cinta más controvertida de la LXXIX Muestra Internacional de Cine fue Tardes de soledad de Albert Serra. Tan es así que un letrero advertía a los espectadores que presentarían escenas muy crudas.
El controvertido realizador sigue los pasos del torero peruano Andrés Roca Rey por varias plazas de España.
Se trata de un documental al estilo de Torero, la obra maestra de Carlos Velo, muchas veces imitada y jamás igualada.
Al igual que Luis Procuna, el torero no puede ocultar el temor antes de cada corrida, y agradece su buena suerte, pues aunque sufrió varios percances, no sufre graves heridas.
Para quienes no somos fanáticos de la fiesta brava, Roca Rey se nos antoja un torero del montón, muy lejos de legendarias figuras de la talla de Manolete o Carlos Arruza.
Serra coloca su cámara cercana al toreo y no incluye comentarios ni diálogos.
El matador apenas intercambia alguna palabra con sus subalternos, que se encargan de ensalzar «la valentía del matador».
Tardes de soledad resulta pues un crudo documental que no será del agrado de quienes no sean fanáticos del arte de cúchares, que ha entrado en decadencia y está prohibido en muchas ciudades.




