Hace siete años el cantante español Dani Fernández viajó a México, compró una guitarra vieja y compuso ‘Oaxaca’, un tema que le recuerda a sus dos amores: su esposa, Yarea, y su hija, Belice, y también al sur del país, esa tierra en la que no busca éxitos, solo las experiencias, como la que ofrecerá en el Lunario de la capital mexicana.
“Venir a México es más una ilusión personal que un objetivo. No quiero venir a romperla ni a tener grandes éxitos, sino a vivir la experiencia, conocer el país y disfrutar de su gente”, explica el artista, de 34 años, en una charla con EFE con motivo de su próximo concierto, que se celebrará el 21 de mayo.
Con una honestidad y humildad rapante, Fernández admite que ni se siente ni quiere ser una estrella, solo busca seguir siendo él mismo.




