EL PEQUEÑO TIMMY
Sin duda alguna, México no puede quedarse sin legisladores plurinominales; sin embargo, urge que se renueven perfiles enquistados y chapulines que por más de una década han vivido del erario público. Lo peor de todo es que estos espacios se han heredado, intercambiado y utilizado como monedas de cambio, lo que ha influido en tener la peor oposición que podamos imaginar.
Es necesario que existan requisitos específicos para que los legisladores que lleguen por la vía plurinominal cuenten con los conocimientos necesarios para desempeñar un buen trabajo legislativo, que tengan suficiente sapiencia para generar debates de altura y con argumentos, y que no sean simples mercenarios de la política, sanguijuelas que sólo buscan el beneficio propio y no el de la sociedad que supuestamente representan.
La traición cometida por el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México, ha develado que los dos partidos juegan e intentan manipular con el poco poder que aún les queda, sin embargo, todo parece indicar que la sociedad les pasará factura en las próximas elecciones, si ya el PRD perdió su registro nacional, el mismo destino les podría esperar al partido de la estrella y al partido del tucán.
El problema de esta falsa oposición y de los falsos aliados, es que al llegar fácil al poder, no trabajan como debieran, no presentan resultados concretos, y se la viven como becados del Congreso de la Unión, con un salario exorbitante, prestaciones y bonos que los convierten en verdaderos parásitos de México.
Sin embargo, este no es un problema sólo de la oposición y los aliados, ya lo vimos en Morena con Sergio Mayer, con diversos diputados en Hidalgo, con presidentas municipales como Lorena García Cázares de Tulancingo o Zorayda Robles Barrera de Apan, asimismo los alcaldes de Epazoyucan, Carlos Montaño Rodríguez y muchos perfiles más que desde sus puestos públicos se dedican a navegar de “muertito”, incluso hay quienes ni siquiera se esfuerzan en aparentar que trabajan.
Todo esto refleja, lo fácil que llegaron a esos puestos, como en su momento los legisladores del Grupo Universidad quienes al salir del encargo se regresaron a sus puestos dentro de la máxima casa de estudios porque no tenían una convicción real del servicio público y político.
En más de uno de los 84 municipios, la población espera con ansias que acabe el gobierno actual, mientras que en otros estados, Morena pierde elecciones frente a Movimiento Ciudadano, debido a que la gente ya no cree en el PAN, PRI, PT, PVEM, ni demás, y ven como única alternativa al partido naranja, en el que también hay cabida para los vaquetones que no trabajan y viven de espacios plurinominales, sin mencionar a Dante Esbelto. El que fácil llega, fácil se va, a menos de que le guste la buena vida, se acostumbre a ella y haga amigos que le permitan sostenerse como un parásito que se puede manipular, como ya se vio con algunos senadores y senadoras, entre los que destacan algunos perfiles hidalguenses.
Hoy es buen tiempo para recordar a todos aquellos parásitos que han llegado a ocupar una curul o un cargo público a través de Morena y la imagen de Andrés Manuel López Obrador o Claudia Sheinbaum Pardo, pero que al no presentar resultados, al no adoptar la austeridad republicana y por el contrario, mostrar un mundo de opulencia y despilfarro, están condenando al fracaso a la Cuarta Transformación.
Mientras Morena no se sacuda toda esta bola de perfiles que se convierten en sarna, el destino al que podría conducirse México es a tener un gobernante que se aleje de la Cuarta Transformación y pretenda regresar al modelo neoliberal del que no se han despegado muchos, incluso varios morenistas que ahora mismo están mamando del erario público sin trabajar más que por sus propios intereses.




