Memento
“El siete de septiembre es, es nuestro aniversario, y no sabemos si besarnos en la cara o en los labios, y aunque la historia se acabó hay algo vivo en este amor”
El 7 de septiembre – Mecano
La palabra aniversario proviene del latín anniversarius, que significa literalmente que vuelve cada año. Está formada por dos elementos: annus que significa año, y de la palabra versus, participio de vertere que significa volver, girar, dar la vuelta. Por tanto, anniversarius se refería a algo que retorna o se repite al cumplirse un año. En Roma, se usaba tanto para celebraciones religiosas o conmemorativas (como el aniversario de la muerte de un familiar), como para ciclos naturales o rituales. De ahí pasó al latín tardío como anniversarivm, ya con el sentido sustantivo de día que se celebra anualmente, y de allí al español como aniversario, el giro del tiempo que nos devuelve al mismo punto cada año.
Cada trescientos sesenta y cinco días y unas cuantas horas, la tierra finaliza su travesía alrededor de la estrella de nuestro sistema planetario, o sea el sol. Esta temporalidad es llamada año. Así que de cierto modo tan solo es una vuelta, cuatro estaciones, doce meses, cincuenta y dos semanas.
La magia de recordar una fecha es lo que nos agrada, que un día como hoy sucedió un acontecimiento. Aunque ni es un día como hoy, ni parecido, pues aunque el ciclo de traslación parece un aro, quizá sea una espiral debido a la expansión del universo pero eso es meterse más a fondo. simplemente no vuelves a pasar por el mismo día, aunque en el calendario así parezca.
Los seres humanos observaron el cielo y notaron que la luna crecía y menguaba con regularidad. El sol cambiaba de posición. Las estaciones regresaban con sus ciclos de lluvia, frío y calor. La vida dependía de entender esos ritmos: sembrar tarde podía significar hambre. Cuando dejamos de ser nómadas ya no bastaba la intuición; había que saber cuándo sembrar, cuándo cosechar, cuándo prepararse para sequías o heladas. El ciclo del tiempo se volvió una herramienta para vivir hacia adelante, para anticiparnos.
Celebrar un aniversario es chido; vivir en el pasado, no tanto. Todo aquello que sirve para avanzar, ayuda, incluso las patadas en la cola, siempre que sean para impulsarnos y no para dejarnos tirados.
Tal como la canción que acompaña a esta columna que habla sobre la melancolía que le genera una fecha. Volver al pasado, querer estar ahí, revivir el momento.
Cuando recuerdo la fecha de nacimiento de mi Awe, se me ilumina el rostro, más allá de la melancolía de querer tenerla junto a mí, existe el sentimiento de agradecimiento por su vida y los momentos que compartimos.
Esta columna cumple su primer aniversario: cincuenta y dos oportunidades de compartir con ustedes lo que habita en su servidor. Me faltarían palabras para agradecer. Intentando generalizar, agradezco a quienes leen estas líneas, a quienes me animaron a iniciar y a continuar, y también a quienes han criticado, porque todo eso me impulsa. Espero poder compartir un ciclo más con ustedes.
La conseja de hoy
Un aniversario es el recuerdo de una fecha en particular, sin embargo, vivir en el recuerdo más allá de nostalgia puede generar una melancolía. Y como diría yo: “Todo aniversario es un punto entre lo que fuimos y lo que aún podremos ser.”




