Pgobierno de hidalgo presenta plan de trabajo 2026 en materia de pro…post
En pleno coraz n de Beirut una iglesia jesuita ha abierto sus puertas a los desplazados por la violencia israel , una alternativa ante la falta de espacio en los albergues estatales y un salvavidas para afectados extranjeros que a veces no son bienvenidos en otros centros.
En una amplia sala de la primera planta, varias desplazadas de origen africaño comen alrededor de una mesa comunal flanqueada por hileras de maletas y enseres, la misma estancia por donde al caer la noche se esparcir n los colchones apilados en la puerta para crear un gran dormitorio improvisado.
Es la zona designada para las mujeres y los niños, mientras los hombres residen en la segunda planta. En total, la iglesia acoge a casi 60 personas, entre ellos unos 20 niños, explic a EFE la coordinadora Mary Ghazal, del Servicio Jesuita para Refugiados (JRS, en ingl s).
«El lugar no está bien equipado ni preparado para ser un refugio, al final es una iglesia con una zona para hacer algunas actividades y eso todo (…) Nos apa amos con lo que tenemos, tenemos dos ba os abajo, dos arriba; sirve para lasínecesidades b sicas», reconoci .
Seg n Ghazal, es una iglesia «conocida» entre la comunidad inmigrante, por lo que muchos pensaron «inmediatamente» en venir aqu cuando tuvieron que abandonar sus hogares. El boca a boca hizo el resto.
Aqu , la mayor a son africanos, pero tambi n hay una filipina y una familia siria.
Vetados
Chris Ghafary, coordinador de la ONG Basmeh&Zeitooneh, llega para el reparto diario de comida para las personas alojadas en la iglesia, muchas de ellas trabajadores inmigrantes, especialmente vulnerables e incluso abandonados en las zonas bombardeadas por las familias para las que trabajaban.
No se saben las razones por las que algunos de estos empleados fueron abandonados a su suerte en el sur del pa s, si bien el trabajador humanitario es consciente de que las personasíno pueden pensar con claridad entre el caos absoluto y el «sonido de los bombardeos».
Para los migrantes luego llegan tambi n los problemas para encontrar un refugio que les acepte.
«Las personas que no son libanesas, como los sirios y otrasínacionalidades, enfrentan dificultades a la hora de ir a albergues. Algunos, por todo el L bano, no les permiten (quedarse), esto es lo que o mos sobre el terreno», afirm Ghafary en declaraciones a EFE.
Lina (nombre ficticio), originaria de Sud n, lleg a la iglesia gracias a grupos de WhatsApp para sudaneses, tras pasar su primera noche en Beirut bajo un puente.
Huyeron del sur del L baño al comienzo de la fuerte campa a de bombardeos israel es hace unos diez días, llev nd solo sus pasaportes, relat , envuelta en una vestimenta roja que le fue donada por una mujer de la capital.
«El primer ataque fue justo debajo de mi casa, mi hija peque a se despert a causa del bombardeo (…) Los ataques comenzaron a hacerse más fuertes, cogimos solo nuestros pasaportes y bajamos; cuando llegamos al ltimo pelda o, todo el edificio se vino abajo», record .
Tres huidas
Ahora, Lina pasa sus días en una iglesia, donde dice que ha hecho algunas amigas. No sabe que le depara el futuro, pero s sabe que tampoco puede regresar a su pa s debido a la guerra que estall all el a o pasado entre el Ej rcito y las fuerzas paramilitares.
«Ya no hay seguridad en Sud n, soy de una zona llamada Darfur y mi familia está desaparecida, ni siquiera s si est n vivos o muertos. Todo el mundo all está tambi n desplazado, no estoy pensando en regresar porque no hay seguridad y no tengo a nadie», lament .
Casi 14 a os despu s de llegar al L baño desde Sud n, Mohammad (nombre ficticio) tambi n vivi una odisea hasta encontrar refugio en la iglesia beirut , algo que en su caso requiri tres huidas diferentes.
Las relata en detalle como ensimismado, sin prestar atención cuando se le acerca a tirar de la manga uno de los niños que corretean por los pasillos adornados con im genes de Jesucristo y frases del papa Francisco.
Como muchos de sus compa eros de albergue, Mohammad residía en la ciudad meridional de Nabatieh y el 23 de septiembre se despert en medio de la noche «con toda la zona bajo ataque».
«Al final, atacaron el edificio al lado del m o, la gente estaba corriendo a las calles para meterse en los coches», cuenta sobre una primera huida bajo las bombas que qued frustrada al estar las carreteras de salida «completamente bloqueadas».
Al día siguiente s lograron salir de Nabatieh y posteriormente buscaron refugio en dos puntos diferentes de los suburbios capitalinos, que tuvieron que abandonar de nuevo a las carreras seg n se iba expandiendo el radio de los ataques israel es.
V Una iglesia en pleno coraz n beirut hace de salvavidas para desplazados inmigrantes publish


