Validar lo que sentimos es el primer paso para sanar lo que nos duele

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CONTORNOS LITERARIOS

Actualmente vivimos en una época en donde la información y el discurso sobre la salud mental y el autocuidado es un tema primordial en diversos ámbitos, sin embargo, observamos que los índices de ansiedad y depresión continúan en aumento, porque muy probablemente se nos ha enseñado a no expresar, reprimir o invalidar nuestras emociones. 

Este libro se presenta como un manual práctico que contribuye a que las personas ya no continúen reprimiendo o invalidando sus emociones, sino todo lo contrario. Es una forma de poder conocerlas, aprender a convivir con ellas y saber que no existen emociones buenas o malas, son simplemente estados que nos permiten sentir y expresarnos, enseñándonos a hacerlo de una manera adecuada para estar bien con nosotros mismos y con los demás. 

Por lo tanto, es importante reconocer que todas las emociones nos llevan a descifrar el mensaje que traen consigo. Por ejemplo, la tristeza nos invita a la asimilación de una pérdida, el miedo busca protegernos de un peligro real o imaginario, el enojo puede ser aquel que nos da la energía necesaria para marcar límites y defendernos de las injusticias. La propuesta de este libro no es erradicar o clasificar emociones en buenas o malas, sino más bien aprender a convivir con ellas, escucharlas y entender que nos quieren decir. 

A través de sus páginas, la autora propone realizar un viaje de introspección para aprender a gestionar las emociones, conocer las heridas que nos pueden llevar al desbordamiento o bloqueo emocional ante situaciones cotidianas. Sus ejercicios prácticos son métodos que permiten trabajar con las emociones de manera consciente. 

En cada sección teórica el lector puede encontrar valiosas herramientas (metáforas, ejercicios de autorreflexión, etc.) que llevan al lector a cerrar el libro por un momento para mirar hacia su interior con la finalidad de dirigirlos a una reeducación emocional.

El propósito de esta guía es aprender a reconocer y sentir todo aquello que no nos han enseñado, abordando temas claves del estudio de la psicología. La autora menciona que, para esto, se debe dar el primer paso, el cual consiste en ponerle un nombre a lo que sentimos, es decir, identificar la emoción, mencionando que reconocerla y aceptarla no significa rendirse ante ella, es más bien darle el permiso necesario para que pueda fluir.

La autora menciona que uno de los problemas que se ve reflejado en las personas es la “positividad tóxica”, la cual se centra en enfocarse solo en las cosas buenas que nos pasan en la vida, situación que nos aleja de la felicidad al vivir preocupados por evitar el dolor a toda costa. Por lo tanto, la felicidad puede alcanzarse cuando una emoción se siente, se reconoce y se deja fluir, sin reprimirla, sin sentir culpa, sin ignorarla, solamente siendo conscientes de los que sentimos.

Rocio Araceli Montiel Serrano 

Trabajadora social y estudiante de Licenciatura en Psicología. Ha colaborado en instituciones de asistencia social y programas educativos dirigidos a niños. Actualmente, enfoca su labor al acompañamiento de estudiantes universitarios.

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