Empatada la eliminatoria por el Barcelona en tan solo 24 minutos de juego en el Metropolitano, el Atlético de Madrid resurgió con la fuerza de Marcos Llorente y el 1-2 de Lookman, siempre resistente, antes y después, para seguir vivo en la Liga de Campeones con todo el mérito del mundo, capaz de soportar la ofensiva de Lamine Yamal y en semifinales nueve años después.
El aguante extenuante del conjunto rojiblanco, encomendado por momentos, sobre todo el primer tiempo, a las paradas de Musso, contra el ataque total del Barcelona, de más a menos. De mucho en la primera parte, con los goles rápidos de Lamine Yamal y Ferran Torres, a menos en la segunda, con el 1-3 anulado por fuera de juego al propio Ferran y con la expulsión a diez minutos del final de Eric García. El Atlético está en semifinales.
El Arsenal o el Sporting de Portugal. Uno de los dos es su próximo desafío, empeñado Diego Simeone y su equipo en rebasar la historia del club, en agarrar esa Copa de Europa que tanto, tanto y tanto daño le ha causado, pero que tanta atracción despierta entre ellos y su hinchada, sin la certeza de la clasificación hasta el final, hasta el pitido del árbitro, con ocho minutos de añadido y un cabezazo alto de Araujo en los instantes finales.
Partido grande, tremendo ambiente, situación límite. Y eliminatoria igualada en 24 minutos. “Podemos hacer que suceda”, alentó Hansi Flick en la víspera. Del 0-2 de la ida en el Camp Nou al 0-2 de la vuelta en el Metropolitano en unos cuantos instantes, en demasiadas malas decisiones en el Atlético, presionado y vulnerable, señalado Lenglet.
En duelos de tal calibre, en la extrema intensidad por la que se desarrollan, con la pegada expresiva de cada golpe, cada error es una invitación al rival. El central francés, titular por las circunstancias, por las lesiones de Hancko y Giménez y por la sanción de Pubill, pecó de convicción. Su clase es un riesgo, atento Lamine Yamal para interponerse en la cesión.
La recuperación activó todo, el pase de Ferran puso patas arriba la defensa del Atlético y la definición de Lamine Yamal, por debajo de las piernas de Musso, alentó la remontada por la que tanto, tanto y tanto habían clamado en la víspera. La diferencia que se proponía marcar el extremo internacional español, enrabietado desde el primer segundo del duelo.




