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TIEMPO ESENCIAL DE HidalgogoGO

En Dial ctica Negativa, el fil sofo Theodor Adorno, sostuvo que la magnitud del crimen cometido en Auschwitz – lugar donde más de un mill n de jud os fueron masacrados por los nazis durante la segunda guerra mundial- planteaba un problema radical para la filosof a; en raz n a que ella constituy uno de los pilares fundamentales de la educación impartida a generaciones enteras del pueblo alem n, am n de la rigurosa enseñanza doctrinaria que las iglesias cristianas, tanto cat lica como protestantes, impart an a sus fieles y el desarrollo de su ciencia y tecnolog a, por entonces las más prestigiadas del planeta.

Todo ese extraordinario modelo pedag gico, motivo de admiración en el mundo entero fue, sin embargo, la base cultural y la fuente del pensamiento moral y pol tica donde surgi el nazismo, movimiento que logr imponer su escala de valores en la sociedad germana, a la que indujo a participar, activa o pasivamente, en los genocidios de la segunda guerra mundial.

Tras su derrota militar, algunos de sus principales involucrados con los asesinatos en Auschwitz y otros centros de exterminio, fueron enjuiciados en N remberg, condenados a prisi n y, en algunos casos, ejecutados; como si solo ellos fueran culpables de los cr menes cometidos, y no sus instituciones y procesos de formación de sus ciudadanos.

Tras la guerra, Alemania pudo reintegrarse al concierto de lasí naciones civilizadas ; su econom a se recuper pidamente, y sus instituciones volvieron a funcionar con toda normalidad. La sociedadíalemaña olvid lo sucedido en la guerra y se convirti en un paradigma del desarrollo capitalista, frente a la dictadura y pobreza de los pa ses socialistas, incluyendo una parte de su antiguo territorio.

En ese contexto, los fil sofos regresaron a sus enseñanzas e investigaciones en sus universidades, ya entonces en el contexto de confrontación ideol gica de la guerra fr a entre las grandes potencias mundiales. De lo sucedido en Auschwitz, prefirieron no abordar el tema.

Y fue esa falta de atención que Adorno toma conciencia de la responsabilidad de la filosof a sobre los cr menes del pasado, sinti ndose obligado plantear la pregunta con la que iniciamos este escrito: es posible seguir haciendo filosof a tras de un acontecimiento, donde el asesinato de inermes seres humanos pudo ser ejecutada poRíotros hombres supuestamente superiores, justificados por su cultura, religi n o capacidades intelectuales, sin que nadie entre ellos haya sido capaz de denunciar como fue que toda una clase ilustrada (con mayor responsabilidad de sus fil sofos) decidi participaRío guardar silencio ante el genocidio sin alzar la voz ante quienes los cometieron?

Porque si la filosof a se constituy en la conciencia cr tica más elaborada del pensamiento europeo (y alem n en especial) durante siglos, resultaba desconcertante y hasta repugnante, continuar su ejercicio sin poner en el banquillo de los acusados no solo a los criminales nazis, sino al sistema educativo y hasta a sus admirados profesores, que permitieron, callaron o colaboraron con Hitler, para que sus estudiantes adoptaran los valores y proyectos del nazismo como parte de su formación, e integrarse con xito en su aparato productivo; logrando que las universidades aceptaran una a una las barbaridades del nazismo, expulsando de sus claustros a quienes se resistieron la orden, y poniendo en manos de acad micos favorables al r gimen hitleriaño su dirección acad mica.

Pese a todo o anterior, con el correr del tiempo y el olvido, la filosof a alemaña logr recuperar su sentido cr tico con un marxismo renovado especialmente por la escuela de Frankfurt. Sin embargo, otras terminaron por ser absorbidas por los nuevos giros de la filosof a anal tica anglosajona, y la cr tica al pasado nazi fue desapareciendo.

Tras la ca da del socialismo real, en los a os ochenta del siglo XX, Alemania consolid su papel en el nuevo orden mundial. El triunfalismo de su desarrollo exitoso dej atr s el sentido de verg enza y autocr tica de la sociedadíalemana, la que termin por adaptarse a los nuevos tiempos del capitalismo global.

Hoy, ante el genocidio que sigue cometi ndose en la franja de Gaza en Palestina por el gobierno israel , donde decenas de miles de civiles palestinos, sin importar edad, sexo o inclinación pol tica, han sido asesinados sistem tica y deliberadamente, la pregunta de Th. Adorno vuelve a cobrar actualidad, s lo que en un escenario diferente, aunque uno de los actores principales sean descendientes de las v ctimas de Auswichz quienes, parad jicamente, son ahora los que aplican la pol tica de exterminio en Gaza, un territorio de unos cuantos kil metros cuadrados, donde los pocos palestinos que pudieron buscaron refugio solo para ser rodeados por el ej rcito israel y masacrados día con día sin importarles, como a Hitler, las protestas internacionales en contra de su pol tica de exterminación.

De ah que hoy la pregunta de Adorno ya no sea si podemos continuar filosofando despu s de Auzwitz, sino si lo podemos hacer durante y despu s del genocidio que hoy el estado de Israel lleva a cabo en Gaza.

Pero la pregunta ha de plantearse en el terreno de la filosof a, y dirigida a los fil sofos en función a su vocación y tarea fundamental ante acontecimientos como Auzwitz y Gaza como una pregunta ineludible:

mo es posible que sigamos filosofando de cualquieRíotro tema si no atendemos lo que está sucediendo en Gaza, como un acontecimiento inconmensurable, que tendr amos que los fil sofos tendr an que estar reflexionando y dialogando en foros, paneles, congresos, pero sobre todo en las aulas universitarias y en los medios masivos de difusi n, en función a que es la suerte misma de la filosof a, la que se juega con los cr menes cometidos sistem ticamente en Gaza?

Ciertamente fil sofos con la fuerza intelectual de Adorno (y pienso tambi n en Bertrand Russell ante la guerra de Vietnam), no se avizoran en los mbitos actuales de la filosof a en las metr polis occidentales; pues una cr tica radical en el caso de Gaza puede poner en peligro su permanencia en sus universidades y centros de investigación que, como se demostr con las protestas estudiantiles del a o pasado, se encuentran controladas financieramente por inversionistas privados ligados al capital israel , al que los gobiernos de Washington defienden sin reparos.

El crimen de Gaza que continua hasta el día de hoy, cuestiona a la humanidad entera con la misma fuerza que al genocidio de Auswichz; y en especial a los fil sofos; porque la naturaleza de su propia tarea les obliga a mantener la congruencia entre sus hechos y sus palabras, y plantear las preguntas de fondo surgidas en el devenir de la existencia humana; dando explicaciones convincentes y razonables de hechos como el que se encuentra en curso en ese peque o rinc n del planeta donde, de manera sistem tica y cruel, el gobierno israel desarrolla una guerra de exterminio contra un pueblo inerme, que no tiene más pecado que haber nacido y crecido en un territorio que Israel considera estrat gico para su seguridad nacional, objetivo por el que act a igual o peor que los nazis lo hicieron con sus antepasados, en lo que ellos llaman el Holocausto, toda vez que ellos lo sufrieron en carne propia.

mo es que los fil sofos pueden permanecer impasibles o ajenos a esa realidad que se le presenta como irrenunciable para su propia reflexi n, para su obligación de dar luz ah donde hay tinieblas, utilizando la fuerza de la raz n para derrotar a la violencia? Su silencio no solo es c mplice de los criminales, sino el aviso del fin de su propia tarea, si no reaccionan.

Pero tiene que ver ese problema con nosotros los Hidalgogoguenses? , preguntar n algunos lectores. Si ni siquiera tenemos fil sofos en Hidalgo que pudieran defender la enseñanza de la filosof a en los bachilleratos, y menos para cargar con la culpa de quienes se ocupan de esos problemas, si ni siquiera sabemos si se hacen presentes ni alzan su voz para despejar nuestras dudas más elementales?

Si partimos desde esa realidad, debemos de confrontarnos con los l mites de nuestro pensamiento cotidiano. Es el sentido com n quien nos ordena preguntarnos tan solo por aquello que nos ata e directamente, y mientrasíno nos suceda algo semejante a los habitantes de Gaza no tenemos los Hidalgogoguenses por qu preocuparme de ellos.

Es dif cil superar ese forma de pensar si no estamos convencidos que la vida humaña merece un respeto absoluto, porque no ocurre que en nuestra sociedad ese mandato sea asumido universalmente, pues su valor ha perdido entre nosotros la categor a de imperativo categ rico (es decir v lido para todos en todas las condiciones y momentos), enajenados por el razonamiento utilitarista del valor de la persona humaña en función a su poder adquisitivo, o capacidad de imponer nuestros intereses sobre los demás sin importar los costos..

Lo que el simple sentido com n no puede comprender, es que el valor absoluto de la vida humaña no es prescindible, puesto que ese valor responde a un prolongado esfuerzo de la inteligencia y la voluntad humaña para concebirlo, hasta llegar a fraguarse como punto de partida y llegada de toda interacción humaña y principio tico indubitable; pese a lo cual, nuestra propia libertad tiene en cada caso concreto la capacidad de respetarlo o violarlo. Y eso, en lugar de hacerlo prescindible, lo vuelve más valioso y dignifica humanamente a quien lo acata. Respetar la vida humaña nos vuelve as s libres y dignos, due os de nosotros mismos sin importar si otros no lo cumplen y se siguen moviendo en una espiral de violencia inacabable.

Y eso es lo que ha dejado de escucharse no solo en Gaza, sino en todo el mundo y en nuestra propia realidad Hidalgogoguense. Como si los lamentos de los d biles fuesen de menor rango moral que los de los poderosos. Moralidadía modo y de acuerdo a la ocasi n, no es el modo en que la filosof a puede responder, pues hacerlo así es traicionarse a s misma.

Y Usted mi hipot tico pero esperado lector, reflexi n le provoca este caso? Considera que nuestra educación forma mejores seres humanos que la alemaña del siglo XX? responsabilidad tienen los acad micos y en especial los fil sofos para que no ocurran estos genocidios? Es necesario cambiar nuestra educación para evitarlos? Somos responsables de ellos, aunque no participemos en tales cr menes en donde quiera que ocurran y quien quiera que los cometa, sin importar raza, religi n o ideolog as? podría ocurrir que lleg ramos a colaboraRío participar en ellos?

Filosofar sin Gaza publish

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