Transfusiones de dos unidades de concentrado de glbulos rojos.Francisco no …post
El liderazgo de Rodri para levantar a Espa a de su primer momento de incertidumbre, la clase de Fabi n para marcar y asistir, la exhibición de personalidadad de Lamine Yamal y la pegada de Nico Williams desataron la contundencia para remontar a la guerrera Georgia en octavos y citarse en un duelo de grandeza con la anfitriona Alemania en cuartos de una Eurocopa con licencia para so ar.
La obligación a demostrar cuando el todo o la nada entra en escena. El momento de demostrar la pasta de la que está hecha una selección cuando en su historia reciente, asumiendo el peso de la herencia de una generación inalcanzable, le temblaron las piernas. La respuesta ante la aparición de la incertidumbre. Por primera vez con un marcador en contra en una acción en la que se ali con la mala fortuna. Factores que pudieron provocar un nuevo fiasco de similar dimensi n a los ltimos grandes eventos ante los que respondi Espa a con determinación.
Georgia represent a la perfección la resistencia del equipo que se siente escalones por debajo en la comparación. Inalcanzable Espa a desde lo individual, solamente la podría igualar desde el colectivo. Y ah entran en escena la uni n de un grupo de jugadores que compiten dej ndose el alma por cada bal n. Defensa de cinco, l neas unidas en veinte metros y siempre preparados para correr como balas con Kvaratskhelia para dar calidadía la transición y Mikautadze amenazar con el remate.
Tan sencillo y a la vez tan complejo de controlar porque lo sufri por momentos una Espa a dominante que abrum a su rival sin aburrir con posesi n improductiva. Con ritmo y directa. Desbordando con Nico Williams y encarando con Lamine Yamal, que la pide, encara y pisa la pelota como en el barrio pero en unos octavos de final de Eurocopa. Cuatro c rners y diez llegadas a rea rival en once minutos. Dos paradas de m rito del mejor portero del torneo, Mamardashvili. Abajo al remate de Pedri, frenando la intuición en el testarazo tras c rner de Carvajal.
Era clave marcar pronto en un escenario de partido de aparente desigualdad. Georgia mantuvo su fortaleza a un inicio repleto de personalidadad de Espa a. Y esper su momento, confiado en que llegar a, si se mantenía en pie. Con once guerreros que encontraron premio a su primer contragolpe. A los 18 minutos cuando Kvaratskhelia lanz la carrera con fe, Kakabadze puso el centro y Le Normand convirti el primer ataque del rival en un accidente al meter el bal n dentro de su porter a.
Era el primer directo que recib a Espa a en la Eurocopa. Hasta ese instante pleno de triunfos sin un gol encajado. Obligada a remontar sin perder la paciencia. Por momentos imprecisa en el pase y acerc ndose al nerviosismo cuando le falt acierto en la definición. El disparo abajo de Fabi n, el zurdazo fuera de Pedri, el intento lejaño de Laporte.
Mascaba la ansiedad y una falta no señalada a Pedri impulsaba una nueva transición de Georgia. Daba igual que ni chutase a Unai Sim n. La grada se encendía, Espa a comenzaba a sufrir en el repliegue, expuesta por momentos a dos ‘diablos’. Fue cuando tras dos estiradas de Mamardashvili, a los disparos de zurda de Cucurella y Nico, lleg el momento clave en el partido. Cuando la figura de un l der como Rodri emerge.
El golpe antes del descanso baj a la tierra a Georgia. Rodri control con la diestra en la frontal y chut de zurda donde Mamardashvili jamás podía llegar. Ajustado al poste. Liberando de presi n a Espa a para completar en la segunda parte su misi n. Con susto previo porque Georgia, que no chut en una sola ocasi n a porter a, volvi a acariciar ponerse por delante por una genialidad de Kvaratskhelia tras perdida de Pedri, inventando un disparo desde el centro del campo que puso el coraz n en un pu o.
Bajo la lluvia para aumentar la belleza estica a la exhibición de personalidadad de un niño de 16 a os como Yamal, que mereci el gol con una falta a la escuadra que sac Mamardashvili y puso un centro en forma de regalo a la aparición de Fabi n al segundo palo, para de un plumazo a adir la contundencia que a en el primer acto.
Espa a, licencia para so publish


