RETRATOS HABLADOS
La cita que da título a este texto es de un grupo de rock para niños poblano, llamado “Los Patita de Perro”, en su época crítica, pero sobre todo, desenfadada. Hoy ya son serios, y hasta le entraron a la actividad política. Pero ni hablar. Pasemos a lo que hoy nos convoca.
Charles Marie Gustav Le Bon, fue un sociólogo francés nacido en 1841, y muerto en 1931. También fue un ferviente aficionado a la física donde aplicó, incluso, sus conocimientos sociológicos, que lo llevaron a comprender y definir con claridad en la sociedad, lo que debe entenderse como “masa”, en ese entonces muy en boga, hoy transformada en “pueblo”, como un ente incorpóreo, regularmente sin rostro, pero con un poder absoluto, por la cantidad de personas que lo integra, para definir procesos electorales.
Es un personaje singular en el análisis político, porque no pocas de sus frases pasaron a la posteridad, al estampar la realidad del ejercicio del poder, y sin duda la siguiente da muestra evidente de la capacidad que tuvo, de hacer digerible la teoría sociológica en la vida casi cotidiana: “Gobernar es pactar; pactar es no ceder”. Porque resulta que ante los tiempos que nos han tocado vivir, con bastante regularidad se da por hecho que pactar o consensar, es sinónimo de dar un sí a todo, con tal de no meterse en problemas.
Y está claro que no es así, que pactar y ceder en automático, es el camino más directo al despeñadero, porque cuando hablamos del ejercicio del poder, tal vez la tendencia deberá ser a mostrarse como el más demócrata de todos los demócratas, siempre y cuando se apliquen las decisiones del que gobierna. No es juego de palabras, es la realidad, porque la llamada “oposición” procederá en el mismo tenor, pero con la ventaja de que lucirá y presumirá públicamente que doblegó al que por decisión popular tenía el mando en sus manos.
Le pido que juntos analicemos los siguientes postulados de Le Bon:
«En la multitud, el individuo pierde la capacidad de razonar y se deja llevar por el contagio de las emociones.»
«Las masas nunca han tenido sed de verdad. Piden ilusiones, a las que no pueden renunciar.»
«Un individuo en una multitud es un grano de arena entre otros granos de arena que el viento desplaza a su antojo.»
«La razón crea la ciencia, pero son los sentimientos los que dirigen la historia.»
«A las masas no se las convence con demostraciones lógicas, sino con impresiones sugerentes y la repetición de afirmaciones tajantes.»
Hay elementos fundamentales que aporta el sociólogo francés: la emoción, la ilusión, la pérdida de individualidad, los sentimientos y la repetición para convencer.
La masa, el pueblo, es proclive a desplazar a la razón para imponer la emoción, y está claro que la emoción se nutre de ilusiones para desembocar en la incorporación a la masa, donde es un grano de arena sumado a otros que pueden ser manejado al antojo, no del viento, sino del poderoso en turno.
Y la lección fundamental, que posteriormente fue atribuida a un ministro Propaganda de Hitler: la repetición machacona de afirmaciones tajantes, sean o no verdaderas, acaba por transformarse en una verdad que convence a las masas.
Las cosas no han cambiado, no desde que Le Bon planteó sus postulados sobre las masas y el poder, sino desde el mismo principio de la sociedad humana, en que todos estuvieron de acuerdo en ceder parte de su libertad y recursos, para dar vida al primer pacto social.
Y pese a todo, la singularidad de personajes, por necesidad históricos, cambia radicalmente el proceso que a veces se antoja irremediable, no siempre hacia un buen puerto, pero sin esa respiración fundamental de toda sociedad, nadie puede vivir, porque cambiar es una necesidad vital del ser humano, incluso cuando es parte de eso que llaman, masa.
Mil gracias, hasta mañana.


