¿Se acabará el abuso de los taxistas?

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EL PEQUEÑO TIMMY

La premisa de ciertos gobiernos “transformadores” es la misma que utilizaron gobiernos del pasado “si no lo veo, no existe”. Si el gobernador no lo ve, no existe, si la presidenta no lo ve, no existe. Y es cierto, gran parte de los problemas y corruptelas que esconden los funcionarios públicos, rancios, corruptos y mañosos pueden no existir para quien encabeza el gobierno estatal. 

Tuvieron que ir a gritarle a la presidenta que había un caso de violación a un menor en una escuela para que pudieran resolverlo, tuvieron que gritarle a la presidenta que no había medicinas para que interviniera, y en algunos puntos existe el cerco para que la gente con demandas legítimas no se pueda siquiera acercar al funcionario engañado por sus allegados. 

No hay solución al problema del transporte público, porque simplemente todos los funcionarios públicos de primer nivel no usan el transporte público, y al no vivir las necesidades básicas de la población, simple y sencillamente para ellos no existen. 

Esa es la gran diferencia entre los hijos de papi que nunca han estado cerca del pueblo y aquellos perfiles que emanaron de la colonia pobre, el barrio lleno de carencias y más que saben que hay problemas que afectan a la población más allá de repartir leche o fingir que tapan un bache para que después de la entrega y el bacheo, esos problemas que piensan solucionar, prevalezcan. Con este tipo de pensamiento reducido, no debería extrañarnos que haya funcionarios que “rifen” obra pública o que tengan ideas poco brillantes para “ayudar” a la gente. 

Sin embargo, el tema que ahora nos ocupa es lo referente al abuso que por años ha cometido una gran parte de taxistas con el cobro excesivo de tarifas, en completa impunidad, a pesar de que existe un tarifario que debería regular los precios para trasladar de un punto a otro a los usuarios. 

Por poner un ejemplo, el año pasado, en el marco de la feria 2025, el gobierno del estado publicó una tabla de precios para diversos traslados, en dicha tabla un traslado del recinto ferial a la Central de Autobuses costaba 50 pesos, sin embargo, ese traslado hoy no cuesta menos de 70 pesos. Y como esta situación no impacta en los bolsillos de los funcionarios públicos, simple y sencillamente no existe. 

Un viaje de Soriana del Valle a Fraccionamiento Colosio no cuesta menos de 80 pesos y si es de madrugada, digamos a la una de la mañana, no sale en menos de 120 pesos, aunque hay taxistas que pretenden cobrar 150 pesos, cuando en el tarifario de feria, ir del recinto ferial a dicho fraccionamiento costaba 60 pesos, aunque si era un viaje entre la media noche y las cinco de la madrugada podría incrementar un 20 por ciento, es decir, costaría 72 pesos. 


Un taxi del centro de Pachuca, digamos Plaza Juárez a una colonia como Viñedos no cuesta menos de 130 pesos y hasta 200 pesos si ya no hay transporte público, aunque sea antes de la media noche. Tampoco se trata de generalizar, hay taxistas que cobran tarifas menores, aunque tampoco apegadas al tarifario.

El problema, es que no hay revisión, no se ha logrado detener la situación. En el gobierno anterior se trató de poner orden con una aplicación para el servicio, misma que funcionaría para evitar cobros excesivos, sin embargo, nunca funcionó bien. También la negativa del gobierno a dejar entrar servicios que operan con aplicaciones digitales ha dejado mucho qué pensar.

Actualmente Julio Menchaca, gobernador de Hidalgo, ha declarado en varias ocasiones que el tema está en revisión, que se publicará un nuevo tarifario y que en caso de que continúen los abusos, se abrirá la puerta a la competencia en el servicio. Ojalá pronto se arregle la situación y la gente no tenga que viajar con el pendiente de que el taxista le cobre 20 o 70 pesos más por el viaje que debería costar siempre lo mismo a la misma hora.

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