Moscú sufrió durante la última jornada el mayor ataque de drones ucranianos de los últimos años, que superó los 120 artefactos en 24 horas y más de 80 este domingo, una ofensiva justificada por el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, como un intento de forzar a Rusia a detener la guerra y llegar a un acuerdo de paz.
Aunque la capital rusa cuenta con una amplia red de sistemas escalonados de defensa antiaérea que impide prácticamente el paso de cualquier amenaza aérea, varios drones ucranianos lograron burlarla, cobrando al menos la vida de tres civiles e hiriendo a 16 en Moscú y la región de Moscú, según las autoridades locales.




