La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, atribuyó el martes a intereses electorales la decisión de las autoridades de Texas de reclamar como propias nueve islas del Río Bravo, en la frontera con Estados Unidos, y rechazó que un gobierno estatal pueda determinar unilateralmente la soberanía de esos territorios.
«Ellos, pues, están en elecciones y pretenden declarativamente decir que estas islas son parte ya de Texas. Pero no», afirmó la mandataria durante su conferencia de prensa matutina, en referencia a las elecciones de medio mandato que se celebraron ayer en Estados Unidos.
Al ser cuestionada sobre si consideraba que la reclamación respondía a motivos electorales, Sheinbaum respondió: «Sí, desde mi punto de vista, sí».
La presidenta explicó que la delimitación de estos territorios corresponde a la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), organismo bilateral encargado de aplicar los tratados fronterizos entre México y Estados Unidos.
«Primero, no decide el Gobierno de Texas. Todo eso se decide a través de una comisión», subrayó.
Sheinbaum señaló que las islas pueden formarse por los movimientos naturales del cauce del río Bravo y que corresponde a la CILA determinar de qué lado de la frontera se encuentran.


