Quien también levanta el telón 

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Por: Dian Quintero 

El teatro suele asociarse con el escenario, pero pocas veces pensamos en todo lo que ocurre antes de que el telón se abra. Hay personas que nunca aparecen bajo los reflectores y, aun así, sostienen la función completa. Liz Arely Chino Morales decidió que su papel estaría justamente allí: donde las ideas dejan de ser discursos y comienzan a convertirse en posibilidades.

Su historia comenzó entre el teatro, aunque pronto entendió que una obra no empieza cuando se levanta el telón. Antes de que el público ocupe una butaca, existen decisiones, presupuestos, espacios, proyectos y voluntades que hacen posible cada función. Fue ahí donde encontró su verdadera vocación: producir, gestionar y construir las condiciones para que el arte suceda.

Mientras cursaba la Licenciatura en Teatro con especialidad en Producción y Gestión Cultural, descubrió que la gestión no era una tarea administrativa, sino una herramienta capaz de transformar comunidades. Comprendió que identificar una necesidad cultural también implica imaginar soluciones, reunir personas y convertir las ideas en acciones concretas. Esa certeza modificó la forma en que entendía el escenario: dejó de verlo únicamente como un espacio para representar historias y comenzó a reconocerlo como un punto de encuentro entre la cultura y la sociedad. 

Por eso rechaza la idea de que el arte y la política deban caminar por senderos separados. Para ella, la política existe por naturaleza en la vida colectiva. No se reduce a partidos, campañas o cargos públicos; también aparece cuando una comunidad decide proteger su patrimonio, impulsar la educación artística o garantizar que nuevas generaciones encuentren oportunidades para crear. Desde esa convicción, la política cultural dejó de ser un concepto académico para convertirse en una práctica cotidiana.

Esa mirada la llevó a representar al sector cultural en espacios de diálogo y construcción de propuestas ante la Cámara de Diputados, el Senado de la República y el Honorable Congreso del Estado de Puebla. Más adelante colaboró en la iniciativa legislativa para el reconocimiento del patrimonio cultural de Real del Monte, convencida de que preservar la memoria también significa defender la identidad de quienes la habitan. 

Sin abandonar el teatro, amplió su trabajo hacia la organización de festivales, encuentros y proyectos culturales. Participó en actividades realizadas en el Centro Cultural del Bosque, impulsó la celebración del Día Mundial del Teatro en el Instituto de Artes de la UAEH, colaboró con iniciativas en la Universidad de Guadalajara y formó parte del Tercer Congreso Latinoamericano de Gestión Cultural. Cada experiencia fortaleció una idea que hoy guía su trabajo: el arte solo cumple su propósito cuando encuentra la manera de llegar a las personas. 

Actualmente, como Coordinadora Estatal de Arte y Cultura de Voces del Futuro, impulsa proyectos que buscan acercar las expresiones artísticas a más comunidades. Entre sus próximos retos figura la producción de obras teatrales de acceso gratuito y una gestión enfocada en difundir el patrimonio cultural de Real del Monte mediante colaboraciones con instituciones y organizaciones juveniles. Más que organizar eventos, busca abrir caminos para quienes encuentran en la cultura una posibilidad de transformar su entorno. 

En un país donde con frecuencia se piensa que el arte ocupa un lugar secundario, Liz Chino insiste en mirar hacia otro lado. Sabe que una función puede comenzar mucho antes de que las luces iluminen el escenario. Empieza cuando alguien decide defender la cultura, abrir un espacio para otros y recordar que las transformaciones más profundas no siempre nacen de un discurso; a veces comienzan con la convicción de que toda comunidad merece un lugar óonde imaginar un futuro distinto.

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